Sí. Lo reconozco. Lo admito. Salgo del armario al fin. Ya es hora.
Soy feminista. (¡Hala lo que ha dichooooo!) Que no es lo mismo que decir soy lesbiana, o que odio a los hombres, o que me gustaría tener pene, o que de pequeña tuve algún tipo de trauma y me siento insegura en un mundo dominado por lo masculino. Parece broma, pero me atrevería a decir que más de la mitad de la gente asocia la palabra feminismo con alguna de esas características. Qué coño, si hasta a mí misma me da algo de reparo decir que soy feminista, como si fuera un taco, como si fuera algo malo, como si fuera el equivalente a... No sé, no se me ocurre nada, a algo que hubiera que ocultar.
Soy feminista. No soy lesbiana, a mí me ponen los tíos, aunque no los de pelo en pecho y los que van de machos (tampoco los que pasan demasiado tiempo delante del espejo, dejémoslo en un término medio). No odio a los hombres. No tengo nada en contra de hombres individuales; tengo que rebañarme mucho los sesos buscando a uno que me ofendiera por algún acto o comentario, y lo cierto es que nada es reciente. Nunca he querido ser hombre. Siempre he querido tener la posibilidad de hacer lo que hacían los hombres, pero nunca he tenido envidia de pene. Simplemente soy un ser humano, del género femenino, que quiere poder hacer lo que le salga de las narices sin que su sexo biológico la limite.
Tengo que reconocer que la primera en ponerme límites he sido yo. Durante años he entendido el feminismo como una lucha por dejar lo femenino, por evitar que se nos juzgara como el sexo débil, y me he peleado con todo el mundo tratando de demostrar que no hay diferencias entre hombres y mujeres. Me negaba a vestir de rosa, a ser ñoña, a llorar con Nottinghill o a jugar con muñecas. Mi juguete favorito fue un mecano. Odiaba los vestidos y las faldas. Eso de ponerse mona no iba conmigo. Yo era bruta, un chicote, pero curiosamente, a su vez, tenía muchos problemas para relacionarme con los chicos. Supongo que dentro de mí todavía me veía distinta.
Porque lo era, obviamente, por razones de educación y sociales más que por características genéticas. Ahora entiendo el feminismo de otra manera. No busco la igualdad, sino el respeto y la apreciación. Paridad es la palabra que me viene a la mente. No somos iguales, pero ¿por qué tenemos que menospreciar los valores que clásicamente se han denominado femeninos y adquirir los masculinos? Me parece tan mal una mujer a la que se le priva de ser ingeniera por ser mujer como aquella a la que se le priva de ser ama de casa por no encasquetarse en su rol. Igual que me parece horrendo que un hombre que cuida de sus hijos sienta vergüenza porque su mujer lleva el sueldo a casa. Es terrible que el género nos condicione, tanto a unos como a otros. Si en vez de hombres y mujeres habláramos de blancos y negros, ¿no estaríamos hablando de racismo? Sin embargo, como se ha hecho toda la vida, lo vemos normal, es lo que se ha hecho siempre, la mujer tiene que cuidar de los niños y el hombre ganarse las habichuelas, los niños de azul y las niñas de rosa. Es ridículo. Está mal. Debemos cambiarlo.
Soy feminista. Estoy en contra de la violencia de género, de las violaciones, de la ablación genital, de la pornografía que objetiviza a las mujeres, de los anuncios machistas donde las niñas se ven limitadas a cambiar pañales, de la separación por sexos en los colegios concertados, del machismo en la iglesia (ay, la iglesia), de los despidos a mujeres embarazadas, y de tantas y tantas cosas que necesitaría un libro para escribirlo todo. Soy feminista. He salido del armario. Y me voy a quedar fuera y a gritarlo a los cuatro vientos.
1 comentario:
Es curioso lo que dices que se ve normal,yo rebatía hace poco un argumento que me daban por el cual una muñeca no es sino una "extensión" de un bebé y que las niñas quieren jugar con ello porque es lo que ven ¿? sic.
Además también puedo hablar de despidos con embarazo de por medio,etc...
En cuanto a lo de las escuelas separadas,me parece que tú desde el mundo docente podrías aportar mucho porque es un soniquete que se empieza a oír mucho y que algunos(ya sabemos quienes) justifican como lo mejor para la educación;como el cheque escolar,etc...
En fin,bienvenida fuera...por cierto muy buena la aclaración del término "feminista" para evitar prejuicios sobre todo...
Yo también hice un post sobre ello.
Besos
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