Vale, sí, lo admito, soy feminista, y a veces un poco más radical de lo que a la gente le gustaría. Abogo por un lenguaje que no discrimine, veo ataques machistas en todas partes, me siento marginada cuando en un grupo de seis en el que hay un solo hombre se nos saluda con un "hola a todos". Soy así, qué le vamos a hacer. También tengo acné y lo llevo lo mejor que puedo.
Pero tengo que aclarar que mi feminismo no es un machismo llevado al otro extremo. Yo no creo que los hombres sean inferiores a las mujeres, que se les deba mermar sus derechos en favor de los nuestros o que nos deban algo. No quiero que nadie me regale nada, simplemente que no se me trate con condescendencia y no se me quite nada que merezco, igual que no quiero que me den nada que no merezca. Claro que habrá gente que opine que yo creo que las mujeres merecen mucho más de lo que en realidad merecemos, y ahí empezarán nuestras diferencias y nuestras discusiones sobre lo que es "ser justo" y lo que es "pedir demasiado". Una de las coletillas que más me revientan es "con las cosas que pasan en el mundo, ¿a quién le importa que se diga médico o médica?" Pues a mí, oiga. También hay miles de personas muriéndose de hambre en el mundo, pero cada uno se preocupa por su hipoteca. ¿O no?
Me estoy yendo por las ramas. A lo que venía yo hoy era a hacer un análisis de las imágenes que estoy viendo cada vez más últimamente, las bofetadas de mujeres a hombres. Hoy en día nadie se atrevería a poner una bofetada como esas que le daban a Greta Garbo en una película, faltaría más, pero al revés parece que sí se puede. Ahí estaba yo, viendo una película de lo más soso e inocente, cuando de repente una chica menudita y muy poquita cosa le suelta un guantazo a un tío que le sacaba tres cabezas porque sí, sin venir a cuento. El chico, por supuesto, no respondió. La mayoría de esas escenas terminan con la chica marchándose muy digna y con la cabeza muy alta, y con el chico acariciándose la mejilla con cara de qué habré hecho yo para merecer semejante guarrazo. Os suenan, ¿no? Aquí suele venir el comentario colectivo que sueltan muchas de ellas, un "qué bien le está" o similar.
Pues me llamaréis exagerada, pero a mí esto me parece un signo de machismo implícito. Y lo más triste es que viene de nosotras mismas.
Nos siguen poniendo como el sexo débil. Nos siguen retratando como la mujer que puede abofetear a alguien mucho más fuerte que ella porque sabe que él no le va a devolver el sopapo, porque sabe que él piensa que pegar a una chica está mal. Soy más débil, soy más indefensa, por eso estarías abusando. ¿Y no está ella abusando de su debilidad? Una chica jamás pegaría a otra chica si sabe que ésta es más fuerte que ella. ¿Por qué? Porque le va a devolver la bofetada y la va a dejar en el sitio. Pero se puede pegar a un hombre de metro ochenta y saber que no te va a tocar un pelo. Por una vez, aquí el héroe es él y la machista ella. Si le devolviera el golpe, él sería un cobarde, pero como sólo lo recibe se queda en sufridor de una educación machista.
Que un hombre pegue a una mujer es tan cobarde como que una mujer pegue a un hombre. No hay dobles lecturas, no hay doble moral. Las bofetadas tan peliculeras que nos cuelan en las comedias románticas de los sábados por la tarde son violencia, punto. Lo que no quieres para ti, no lo quieras para los demás.
A veces me da la sensación de que hilo demasiado fino y veo ataques donde otros sólo sueltan una carcajada. ¿Me estaré volviendo una exagerada? (Yo sigo pensando que no.)
9 comentarios:
Hombre, sí, hilas fino, pero yo creo que tienes razón. Se ha creado un estado de cosas en el que un hombre ya no puede ni enfadarse con una mujer, por miedo a que le consideren agresor, y eso muchas mujeres lo saben y lo aprovechan.
¡Cómo te gustaría nuestra clase esgrima medieval!
Tres chicas y tres chicos lanzándonos sablazos con espadones de 2 Kg, en plan de igualdad, mientras tratamos por todos los medios de no hacernos daño, dirigidos por un pipiolo de 20 años, al que respetamos y llamamos maestro, a pesar de que algunos le superamos por 18 años. Nadie usa su condición sexual o de edad como excusa para nada. Hasta ahora no lo había meditado pero es sorprendente...
Un abrazo.
La violencia es siempre violencia, venga de donde venga.
Tocas un asunto que me apasiona, porque siempre me he peleado contra el mundo para contar que el machismo es como el virus de la gripe, que va mutando para sobrevivir. Una de las últimas mutaciones es, rizando el rizo, haberse convertido en algo parecido al igualitarismo. Lo que comentas de las bofetadas de mujer a hombre es un caso claro de eso.
Pero alguien nos ha convencido de que ya no hay machismo sólo porque las chicas tienen conversaciones verderonas sobre tíos, van a espectáculos de stripers masculinos y hacen anuncios como el del tío de la cocacola.
Y siento mucho decir esto: los comportamientos más machistas los he visto en mujeres... de esas que van de rompe y rasga.
Pues sí, hilas fino, y además hilas bien. La invisibilidad es la madre (y el padre) del machismo hereditario.
Me encontré viendo la pequeña pantalla por desgracia, y observé comportamientos machistas invertidos, de los que usted menciona... ni recuerdo cuantos.
Se han puesto de moda, en series, tertulias, películas, anuncios...
Nuestra juventud, no observa un rechazo a la actitud machista, sino un juego con lo políticamente correcto, que ellos en sus planos masculino o femenino, reproducen como pueden, y no encuentran mejor modelo. Simplemente porque no se lo damos.
Gracias por visión y suyo queda, Z+-----
Saludos. Respeto tu posición pero en mi caso he reaccionado de manera distinta cuando una mujer me ha dado una bofetada. Mi mejor amiga me dió una bofetada en un salón de clases lleno de estudiantes. Yo bajé la cabeza en señal de respeto y no respondí ya que mi fuerza es mucho mayor y la hubiera enviado al hospital si es que sobrevive al golpe. He peleado con otros hombres y he ganado todas mis peleas. Incluso, algunos han terminado en el hospital con dientes rotos, ojos hinchados y bocas rotas. Aunque no provoqué las peleas, aún así me he sentido mal por enviar al hospital a algún amigo que cometió el error de meterse conmigo. Mi amiga me humilló delante de todos pero, al no responder, no abusé, ya que de otra manera, ella la iba a pasarla muy mal. Respeto tu opinión de que se debe devolver una bofetada a una mujer pero no gracias, mejor paso la humillación de chuparme una bofetada de mujer ya que, aunque en teoría es lo mismo que una mujer agreda a un hombre y viceversa, en la práctica, por lo menos en mi caso, definitivamente no sería lo mismo.
Rafael, tu comentario te honra, pero no es exactamente a lo que yo me refería. Por supuesto que no vas a pegar a alguien que es más débil que tú, eso es cobardía, pero no por ser mujer, sino por ser más débil. Si un amigo que pesa veinte kilos menos se mete contigo y tú lo tumbas de un puñetazo, estás abusando; lo mismo con una mujer, pero no por su género, sino por su fuerza.
El machismo viene de ese "no pegues a las mujeres porque, por ser mujeres, son más débiles". No. Son más débiles por tener menos masa muscular, menos kilos, menos altura, pero no por ser mujeres. Si una tía de uno ochenta se mete con un tío de uno sesenta, la abusona es ella.
Gracias por la visita y por el comentario.
Saludos. Me llamo Carlos y tengo que decir que estoy de acuerdo con lo que dice Rafael. Yo también me he llevado unas cuantas bofetadas de mujeres y con orgullo digo que no he respondido ninguna. Incluso, en una ocasión, una de ellas me escupió un salivón en la cara y ni aún así me atreví a responder. Aunque hay mujeres más fuertes que algunos hombres, lo cierto es que una cosa va arraigada con la otra. Es decir, la gran mayoría de los hombres son más fuertes que las mujeres. Por lo tanto, cuando dices que no se debe responder porque es más débil, en realidad eso va arraigado con que, en la gran mayoría de los casos, la más débil físicamente es la mujer. Por lo tanto, no se debe responder una bofetada de mujer aunque ella haya abofeteado a un hombre sin razón. Incluso fui testigo de cómo una amiga mía le daba una bofetada a una mujer más fuerte que ella y no se la devolvió. Todo lo contrario, la abofeteada inclinó la cabeza y solo dijo que ella no merecía ser humillada de esa forma pero que la perdonaba. Eso contradice con lo que dices que ninguna mujer le daría una bofetada a otra mujer más fuerte porque sabe que se la devolverían. Cuando una mujer tiene coraje, le mete una bofetada a quien sea, incluso al papa de ser necesario. Si sufre o no las consecuencias, eso es otro asunto. No quiero ser irrespetuoso con tu opinión ya que es tu blog después de todo pero solo quería que supieras estas experiencias mías vividas para que veas que no debes generalizar en este asunto. Cada mujer es un universo distinto y cada hombre también. Habrá algunos que se atreven a devolverle las bofetadas a las mujeres pero creo que eso es una cobardía ya que, como indiqué anteriormente, la gran mayoría de ellas son más débiles que los hombres a los que ellas abofetean. Esa es mi posición al respecto y si, en otras ocasiones vuelvo a ser abofeteado por alguna mujer, aunque sea sin razón, espero no responder jamás y ni siquiera aguantarle la mano ya que podría lastimarla. En todo caso, prefiero dar la espalda y seguir mi camino. Estoy seguro que si en algún momento pierdes la compostura y abofeteas a un hombre, agradecerías mucho que él no respondiera. Y no digas que eso nunca te va a pasar porque nadie sabe el futuro y cómo vas a reaccionar ante una situación en la que un hombre te ofenda de alguna manera. No apruebo la violencia pero a veces ocurren cosas que no controlamos. Sigo pensando que a las mujeres no se les toca ni con un pétalo de rosa. Soy feliz tratando a mi novia con delicadeza y respeto aunque me haya abofeteado unas cuantas veces. Espero que tengas muchas bendiciones en esta semana santa y que seas tratada por tu pareja con respeto, como una princesa que eres. Exígelo así y te sorprenderás lo bien que te va a ir si es que todavía no estás contenta al respecto. Si lo estás, enhorabuena.
Att. Carlos
Gracias por tu comentario, Carlos. Y ni mucho menos me ofendo porque discrepes conmigo, con lo bien que te has explicado ;-)
Solo una pega a tus palabras: no todas las mujeres somos princesas, y muchas no queremos serlo. Me encanta que hables así de tu novia, y sé que tú lo dices como muestra de amor y respeto, pero a mí lo de princesa me suena a mujer florero con zapatos de cristal que está ahí solo para que se la mire. Yo no soy así, y espero que ningún hombre me vea nunca así (aunque sí espero que se me trate con el respeto que merezco por mi condición de ser humano). Y tienes razón, nunca se sabe e igual termino a bofetadas con alguien, pero no será con la seguridad de que no me van a pegar, sino por un enfado tremendo muy poco propio de una princesa, de esos en los que la sangre te llena la cabeza y solo ves rojo (eh... parece que hablo por experiencia, pero no, je, je, je).
Repito: gracias por tu comentario. Y eso de no querer abofetear nunca a una mujer (por los motivos que sean, incluso si no estoy de acuerdo contigo) me parece fantástico. Ojalá todos los hombres fueran como Rafa y tú.
Un abrazo.
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