
Comentaba Maripuchi hace unos días que no era justo decir que Phelps era el mejor olímpico de la historia porque no se pueden conseguir tantas medallas como en natación en ninguna otra disciplina. No es justo decir que es mejor que un atleta que compite en cuatro pruebas, o que un tenista que sólo puede ganar una o dos medallas. Todos tienen su mérito independientemente de la cantidad de metales que acumule su cuerpo.
Un ejemplo, la guapísima, elegantísima, estupendísima y vitorianísima Almudena Cid, que a sus 28 añazos se ha colado en su cuarta final olímpica en gimnasia rítmica, nada menos, una disciplina donde a los 20 ya se es una vieja. Ahí la tenemos, haciendo historia, dejando el pabellón vitoriano bien alto e iluminando Pekín con esa sonrisa que ocupa más que ella. Las medallas quedan muy lejos, son territorio exclusivo de las deportistas de los países del este, pero ser una presencia constante en una final olímpica desde los dieciséis años ya vale un oro.
Almudena, Vitoria está contigo. Quedes primera, segunda o décima, ya has hecho historia y has vuelto a ganarte el cariño de todos y todas. Volverás con la cabeza bien alta, con el orgullo intacto y con el objetivo cumplido. Zorionak berriro, Almudena!
5 comentarios:
Coincidimos. Yo le he rendido un sentido homenaje en mi blog porque es fabulosa.
Mañana a las doce ahí estoy, pegada a la tele. Habrá que verla una vez más.
Señores, me la perderé en directo, pero estoy con los dos. Es la más mejor.
A mí esta chica me cae genial, me parece supersencilla y, joder, qué merito llegar donde ha llegado.
Esta mujer es espléndida, en todos los sentidos. Un ejemplo a seguir de constancia, valor y lucha diaria.
Una maravilla.
Besos
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