Para el que no lo sepa, Vitoria está de fiesta. Desde el cuatro de agosto hasta el nueve, las calles del centro se llenan de conciertos, actuaciones y actividades varias que consiguen gustar a todo el mundo, como en todas las fiestas de cualquier lugar. Hay conciertos "serios" en la Plaza de los Fueros (Chenoa, La quinta estación, Barricada, Rosendo, Ruper Ordorika), verbenillas en todas las plazas (con la siempre segura actuación de los sempiternos Joselu Anayak, a los que van a tener en los Fueros pronto porque no cabía un alfiler en la Plaza del Arka) y "txokos" euskaldunes repartidos por un par de puntos de Vitoria. Al que le gusten las danzas vascas, la trikitixa, el txistu, al Machete; si lo que te gusta es más político (qué cansos, madre), están las txoznas, que este año están más limpias que nunca con el invento del alquiler del vaso.
Yo tengo la suerte de tener una cuadrilla a la que le gusta de todo. Nos paseamos por distintos puntos de la ciudad, escuchamos un poco de aquello, un poco de lo otro y bailamos hasta que se nos canse el cuerpo (o se nos tuerza el tobillo, como es mi caso este año). Las txoznas están bien para comer un bocadillo tranquilos y tomar un pote sin tener que pelearte por llegar a la barra; el otro día los conciertos del centro eran tan malos que no nos movimos de las txoznas, y como hay que tomar un pote en cada una, llegamos a casa más bien intoxicados. Ayer, sin embargo, los conciertos merecían la pena y allí que nos fuimos; subimos a la Plaza del Machete un rato y luego bajamos a Fueros a escuchar a La quinta estación -justo los bises, o sea, las que nos sabíamos-. Una pena que se juntaran dos conciertos buenos.
Porque en el Machete estaban The Uski's, un grupo vizcaíno que toca música surfera en euskera y que suenan estupendamente bien en directo (para que os hagáis una idea, visitad www.theuskis.com). Música surfera, digo, con lo que ello supone en cuestión de letras: me ha dejado, qué chica más guapa, te echo de menos, vete a tomar vientos, todo lo que necesito para vivir es mar, playa, cerveza y marihuana, y otras lindezas tan triviales como esas. Trivialidades, al fin y al cabo, que es lo que uno está buscando en una noche de fiestas, sin letras cargadas de mensajes políticos, con unos chicos majísimos vestidos con vaqueros y camisas blancas libres de eslóganes que pegaban unos saltos dignos de ver en el escenario. Intercalaron alguna que otra canción en castellano que no tienen en sus discos (genial la de "Yo soy Armónica Levinski), encandilaron hasta a la amiga que iba con nosotras que no les conocía y ni siquiera habla euskera y nos dejaron a sus fans con ganas de seguir escuchando hasta que se acabara la noche. Pero todo se acaba y The Uski's (para los que nos sepáis euskera, es un juego de palabras entre Eguzki -sol- y Uski -ano-) tuvieron que poner también su punto final.
Una gozada, en resumen, poder escuchar un concierto en euskera sin tener que aguantar los mensajes velados (y no tan velados) que la mayoría de los grupos insertan en sus canciones. Esto sí que es promocionar la cultura vasca, acercarla a los nuevos tiempos, convertirla en algo cercano que los padres puedan comprar para sus hijos sin tener que preocuparse de qué les pueden estar inculcando en las letras.
Una gozada, vaya. A ver si vuelven.
3 comentarios:
Espero que hayas disfrutado un montón, Ruth.
Besos
Ruth: me alegro que lo hayas disfrutado, si, es muy divertido pero como te digo una cosa te digo la otra...¡¡YO VIVO A METROS DE LA VIRGEN BLANCA!!! Pastillas para dormir mediante TAMPOCO lograba conciiar el sueño hasta las 3 de la mañana mas o menos. Parece que este año a todas las txarangas del país se les ocurrió venir a tocar abajo de mi balcón. Así que aunque se que no te va a gustar lo que te voy a decir....HOY ES UNO DE LOS DIAS MAS FELICES DE MI AÑO.....¡¡¡A DORMIRRR SE HA DICHO!!!
muxu bat
Ah! otra cosa, yo no soy muy fiestera pero igual me arruiné...me compré toda la feria de La Senda ¡Dios mío!, (no tengo tantos dedos como para poner tanto anillito y pijadita)
¡No te fastidia, si vamos a ser vecinas! Yo también vivo en el centro, cerca de la diputación (pero mi habitación da a un patio y no oigo nada, así que lo que pasa en la calle no me molesta demasiado).
Te entiendo perfectamente, yo también me alegro de que se hayan acabado las fiestas. Cinco días de caos absoluto son más que suficientes. ¿No me digas que estos días te ha tocado trabajar? Pobrecita...
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