Me acabo de enterar de que Michael Phelps se ha acordado "cariñosamente" de una profesora de lengua de la secundaria que le dijo que nunca llegaría a nada en la vida. Se lució, la señora.
Esto me vuelve a demostrar, como ya he sabido siempre, que hay gente a la que no se le puede dar posiciones de poder. Un docente tiene una posición de poder; tiene el control de mentes en formación y, nos guste o no, los críos se suelen tomar a pies juntillas lo que decimos, aunque estemos equivocados. El gran error es creérnoslo nosotros también.
Yo jamás he juzgado a ninguno de mis alumnos en clase. Es más, sé que tienen más posibilidades de triunfo esos niños y niñas que nunca prestan atención, que están más preocupados por actividades extraescolares o que pasan olímpicamente de lo que su profesora o su madre puedan decirle. Demuestran una seguridad en sí mismos que no poseen los alumnos más aplicados de clase, esos que siempre se preocupan por la nota del último examen, aunque me cuido muy mucho de decírselo a unos y a otros, claro. Además, con las vueltas que da la vida y todas las características de un ser humano, ¿cómo puede la profesora de una sola asignatura decir si un chaval va a triunfar o no? Yo era pésima en física, y no me ha ido nada mal. Si mi profe de física me llega a decir que iba a fracasar en la vida (ganas no le faltaron, cómo se reía de mí cada vez que suspendía, qué cabrón era el tío), quizás me hubiera hundido y me hubiera apartado de mi vocación, la enseñanza. O, quién sabe, quizás hubiera sido campeona olímpica y ahora sería la mejor nadadora de todos los tiempos (eso va a ser que no: la de gimnasia nunca me lo dijo porque era una bellísima persona, pero ella sí que podía haberme dicho "maja, no te dediques a esto").
Imaginaos lo que le tuvieron que escocer a Phelps las palabras de su profesora para acordarse de ella en un momento como el que está viviendo. Me gustaría ver la cara de ella, que seguro que lo ha oído y se ha reconocido en sus palabras.
4 comentarios:
Yo, como soy bastante nervioso e impulsivo, tengo que hacer un diario ejercicio de contención, que no siempre consigo, para no decirle algo de ese tipo a mi chaval que, como muchos sabéis, es TDAH y , es un cariñoso desastre, y algunos días, es realmente insoportable.
Damos un poco de asquito los adultos, con nuestras inseguridades y mala leche, pero siempre hay un chaval genial para redimirnos y ponernos en nuestro sitio.
Los niños sobreviven a pesar de nosotros.
Un abrazo.
Yo tuve una de filosofía, la Mona, que era tremenda. Nos llamaba mediocres y superficiales todos los días. A todos!!!!!
Menuda pringada...
Yo conozco a una que le dijo el año pasado a uno de sus alumnos después de que éste le preguntara si le dejaba el compás: No, porque me caes mal. Añadiré que este alumno era de los mejores de la clase y nunca se olvidaba nada (o si lo hacía procuraba que nadie se enterase). En esto como en todo hay quien estaría mejor esquilando ovejas (que creo que no entienden lo que decimos).
Un saludo
No puedo estar más de acuerdo, Ruth. Pienso exactamente igual que tú. De hecho, cuando me hice mayor y estaba estudiando la carrera, me di cuenta personalmente de ello.
Ah, y por lo de Educación Física no te preocupes, somos muchos los patos que intentábamos saltar el potro sin éxito.
Un beso!
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