Llevo meses, meses, intentando encontrar una rutina que sea fácil de seguir y que me permita escribir al menos una hora todos los días. Por fin, desde hace un par de semanas, parece que lo he conseguido y todos los días pego el culo a la silla delante del ordenador. Una hora, es todo lo que pido. Los fines de semana ya caerán dos, pero a diario una hora. Nada más.
Ahora el problema es que no sé qué escribir.
Me había prometido que, en cuanto terminara el primer borrador de la novela, escribiría relatos. Eso es lo que hacía antes, allá por la prehistoria, antes de que me diera por intentar escribir novelas y fracasar rotundamente. Un relato de apenas dos mil palabras no puede ser algo tan complicado, me decía, no comparado a una historia de 80000 con más vueltas y giros que un tiovivo. Escribo uno o dos a la semana, los mando a concursos y a ver si suena la flauta, ¿no?
Pues no.
No se me ocurre nada que se pueda contar en dos mil palabras, tres mil como mucho. Todo lo que me ronda la cabeza son historias eternas, épicas, en las que necesito varias páginas sólo para explicar la motivación del personaje principal. No soy capaz de centrarme en un momento, un instante, y cuando lo hago me parece pésimo. He escrito tres relatos este mes, a cada cual peor (el último ni siquiera lo he terminado porque me ha dado asco a medio camino). Había pensado participar en un concurso al mes, pero no quiero que nadie se ría de mí, por muy anónimos que sean la mayoría. Prefiero sufrir en silencio, como con las hemorroides. No puedo dejar ver al mundo que soy incapaz de escribir un relato. No me doy por vencida, lo conseguiré, pero ahora mismo no soy capaz de hacerlo.
El problema es que tampoco tengo fuerzas para empezar con una novela seria, porque estoy en barbecho y esperando a que el tiempo me haga olvidar lo que he escrito para poder verlo con ojos nuevos y reescribirlo como si lo hubiera escrito otra. No puedo empezar a modelar personajes, a crear una trama (todas mis tramas son más psicológicas que otra cosa, y eso me absorbe toda la energía), a idear maldades (porque sí, todos mis personajes tienen un lado oscuro. Ay, si Freud levantara la cabeza). Así que me ha dado por ponerme a escribir una fantasía -que no erótica, eso se lo dejo a Fernando-, una tontería que me ronda la cabeza, con personajes tomados de la vida real y un gran tufo autobiográfico (digamos que es el yo que a mí me gustaría ser pero no soy). No lo va a leer nadie, ni siquiera sé si lo voy a terminar, pero me va a servir de mesa de experimentos porque no tengo obligaciones. Si a mitad de la historia se me ocurre una idea genial -y me suele pasar cuando escribo-, puedo dejarla y enfrentarme a ella sin miedo, que ya volveré -si vuelvo- al experimento. Pero lo importante es no dejar de escribir. No ahora que por fin le he encontrado un hueco en mi vida.
Creo que me lo voy a pasar bien. Hoy sólo he escrito la sinopsis y casi me meo de risa. Y supongo que eso es lo que busco cuando me siento a escribir. ¿O no?
4 comentarios:
Con tu permiso Ruth, me permito opinar sobre lo que cuentas.
Creo que lo más importante es lo que ya has conseguido, el ponerse en serio. Lo demás es cuestión de trabajo y trabajo, porque también las ideas geniales hay que ponerse a dibujarlas, modelarlas, etc. etc.
Creo que podría servir escribir de forma espontánea, sin necesidad de tener toda la novela en la cabeza de antemano, ni siquiera el relato. Una cosa es conocer previamente el tema a desarrollar y otra distinta que surja tan natural y espontaneamente como Mozart escribías sus partituras, o eso dicen, de un tirón y sin correcciones.¿existen genios hoy en día que puedan imitar algo así? quizá sí.Pero los demás, pues, me temo que necesitamos mucho tiempo y esfuerzo para poder transmitir siquiera una pequeña parte de lo que habita en las profundidades.
Con tu permiso, te envío muchos ánimos y buenos deseos de que sigas en el empeño y, si te sirve de algo, creo que por aquí podrías recibir opiniones sobre esos escritos, lo digo por ayudar, que no creo que nadie tuviera la arrogancia de reírse del esfuerzo de alquien que escribe con ilusión.Al contrario.
Saluditos y expresiones
Menuda fama que me voy a coger!!
pero sabes lo que hago yo cuando estoy en una etapa como la tuya: Fan Fiction. Para mí. Porque sí.
Escribo, pueden ser relatos, porque al ser fan ficción toda la trama y las bases de los personajes ya están preestablecidas. No lo leerá nadie salvo yo o algunos frikis del fandom en cuestión.
Suele funcionar. Y, luego, encima, suele dar ideas para futuros proyectos.
(Yo también he conseguido la hora al día, pero está costando la hijaputa, se esconde donde quiere!)
Eso es lo importante, la rutina, el escribir cosas que te hagan reír, disfrutar, sentirte libre haciéndolo.
D.
Creo que lo único que enseña a escribir es escribir, escribir y escribir. Así vas logrando quitar las hojarascas y llegar, a veces con mucha lentitud, a lo que pulula dentro de ti. A veces el ponerse a escribir sólo es una forma de canalizar el "mono" que tenemos de producir palabras. Un besote.
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