Puto lunes

-Hola, soy Plácido Domingo.
-Y yo puto lunes, no te jode.


Me levanto con dolor de cabeza por tercer día consecutivo, lo que ya de por sí debería haberme advertido que hoy no iba a ser un buen día. El gato decide que le apetece sentarse en los tres centímetros de encimera que quedan delante de la puerta del microondas; cuando lo cojo e intento apartarlo, el bicho pierde el equilibrio y, de modo reflejo, saca las uñas para agarrarse donde puede. Termino con un arañazo de cinco centímetros en la palma de la mano que sangra profusamente. Intento desayunar mientras trato de no desangrarme. Ya llego tarde.

Miro por la ventana antes de calzarme. El suelo está seco, así que opto por los zapatos que calan pero son comodísimos, esperemos que no llueva. Por supuesto, llueve; a la hora de comer llego a casa de mi madre con los pies empapados. Pero al menos he llegado entera: por el camino, una mujer que debía haberse escapado de un psiquiátrico cercano ha intentado pegarme un puñetazo. Hoy no he hecho nada para merecerlo, lo prometo.

Paso la tarde como puedo, con unos horribles zapatos de mi madre -que al menos son cómodos y están secos, aunque los calcetines no- y un dolor de cabeza que apenas me deja dar clase. Los niños, benditos ellos, tratan de ayudar y trabajan lo más en silencio que pueden, pero no pidamos peras al hombro, tienen seis y siete años. Llegan las cinco y mi cabeza dice basta. Me voy a mi casa. Solo quiero un ibuprofeno y silencio, mucho silencio.

Pero antes hay que hacer la compra de la semana. Y llueve. Y tengo que lidiar con el paraguas y las bolsas del súper, que no son muchas pero pesan lo suyo, y sólo recuerdo que tengo una herida en la palma de la mano cuando el asa de una de las bolsas está a punto de abrírmela de nuevo. Pero llego a casa. Y no se ha derrumbado. Ni hay goteras. Ni ha ardido.

Podía ser peor. Podían ser las siete de la mañana otra vez, en lugar de casi las siete de la tarde. El lunes casi ha acabado.

Qué miedo me da el martes, madre. Qué miedo.

3 comentarios:

jose.etxeberria dijo...

¡Qué casualidad! He dormido mal, me he levantado con dolor de bolo, leve, eso sí, me he clavado tres veces varias herramientas en la mano, ahora tengo un dedo hinchado, la pieza se me ha roto dos veces, he maldecido mucho delante de mi hijo, he pagado el triple en el autobús por olvidarme la tarjeta... y me he empapado, claro. Pero luego todo a ido a mejor...
Espero que mañana tengas un buen día.
Un abrazo.

kina dijo...

ay pobrikamia!
ke mal estabas ke le pedias "peras al hombro"...
kuidate esta semanita ke el sabado hay ke disfrazarseee!!

Ruth dijo...

¡Ay, Kina, imagínate lo mal que estaba que hasta se me olvidó escribir! ¿De dónde sacaría yo lo del hombro, me pregunto?