Fragmento VI (Uno cortito)

El techo del salón estaba inmaculado, ni una sola grieta en la pintura que el decorador eligió para ellos cuando arreglaron la casa, antes de casarse. A ojos de cualquiera, el tono era blanco, pero Mike y Alan sabían que ese no era el término correcto. Blanco roto, había dicho el decorador, tras enseñarles varias muestras de distintos blancos que a Alan le habían parecido idénticos. Mike se había pasado diez minutos dudando entre dos tipos de blanco indistinguibles sobre el papel, y Alan se había pasado dos semanas tomándole el pelo con el tema. Incluso después de tantos años, cada vez que tenían una conversación sobre colores con alguien -y era increíble la de veces que el tema salía cuando Mike estaba presente-, Alan mencionaba el tono del techo del salón y fingía un interés que todos los presentes sabían irónico.

-Ríete todo lo que quieras, pero no habría quedado tan bonito con un blanco perla -le decía siempre su marido. Y Alan se desternillaba de risa.

(...)

1 comentario:

dsdmona dijo...

Es que esto de lo blancos da para todo un mundo de risas y tomaduras de pelo... menos mal que mi techo es blanco, blanco...

D.

PD: Al día y con ganas de más