
La profesora de dibujo me tiene manía. Y no lo disimula, encima.
Llego yo a clase, puntual como un reloj porque me emociona el pastel que hemos empezado esta semana, toda contenta y con diez dibujos más para copiar. Saco el Monet que empecé el otro día, llamo a la profa y le pido que me arregle el jetón que le hice el miércoles, que me ha quedado fatal. Ris-ras, en dos trazos expertos la mujer de azul tiene un rostro angelical. "Te ha quedado muy bien. Termínale el velo, dale el fijador y ya lo tienes".
Yo, toda contenta, lo termino y lo dejo sobre la mesa para que ella lo coja y lo ponga en la pared con los demás. Pasa por detrás de mí y no lo coge. No lo habrá visto. Me pongo a dibujar el Sorolla. El de al lado termina su cuadro (que, no es porque yo lo diga, pero está mucho peor que el mío). "¡Uy, qué mono! Trae, que lo cuelgo". Yo muevo el mío, no vaya a ser que no lo haya visto porque esté mal puesto (estaba a escasos centímetros del de mi compañero, pero oye, igual es corta de vista). Me pasa de largo y va hacia la que está a mi derecha. "Esto está fenomenal. Vamos a hacerle un hueco".

Ni lo pienses, Ruth, no importa que no le guste, tú sabes que está genial, no sólo para ser el primer trabajo a pastel que haces en tu vida, sino así, en general. La profa pasa un par de veces más por detrás de mí y yo me digo a mí misma que no me importa, que me concentre en el que estoy haciendo ahora, que me encanta el Sorolla que he encontrado (pintor que no conocía hasta hoy, por cierto, inculta que es una). Perfilo las figuras con el lápiz y anticipo el gustazo que me va a dar sacar todos los pliegues del vestido de la hermana mayor y las tonalidades del agua y del cielo. Me paso veinte minutos con la cara de la hermana pequeña, no es tan fácil como parece y quiero que quede perfecta. Cuando termino, llamo a la profa y le pido su visto bueno.
-A la niña pequeña la veo muy grande en comparación con la mayor.
Yo le digo que no, que he puesto mucho cuidado en no hacerla más alta que el codo de la hermana, que he medido bien las referencias, que si se fija en el original está todo proporcional. Ella pone cara rara.
-Pues entonces es que la has hecho más gordita. La cabeza es muy grande. Qué pena, la carica te había quedado muy bien.
Y ris-ras, en dos gomazos expertos me borra la cara, y yo contengo la respiración y todo de la impresión que me da. Huelga decir que en mi interior la estoy llamando de todo, que en ese momento la odio, que quiero ir a casa de mis padres y entrar llorando y gritando "amatxooooo, la andereño de dibujo me tiene maníaaaaaaa". Pero no. Sonrío y cojo otra vez el lápiz. Soy una profesional de la educación y sé que las manías... existen, pero soy adulta y no voy a dejar que puedan conmigo. Hoy, al menos.
Arreglo a la niña según sus parámetros, pero, por más que me esfuerzo, la cabeza no me sale. Termino haciéndola igual que antes y la vuelvo a llamar.
-No me sale más pequeña. Es imposible.
Y entonces coge el lápiz, mide las distancias, y me dice que tengo razón, que la medida está bien cogida. Al levantarse de mi sitio, ve el Monet.
-Uy, qué preciosidad. A la pared. Mira, si visto de lejos parece la muestra en vez del dibujo. Te ha quedado genial.
Qué maja es la de dibujo. Qué bien explica. Qué pedazo de artista.
Impresionista, digoooo, impresionante.
7 comentarios:
lo de las manías no existe,efectivamente...eres aplicada en todo..ayyy que ver..uno que está intentando aprender a escribir...no digo lo lejos que me queda ya pintar...
ánimo...cuando te atrevas,harás algo propio y lo colgarás en la red?
besos
No deja de ser curioso porque, precisamente, estás copiando de pintores que, podríamos decir, se saltaban las clases y, de hecho, inventaron una nueva forma de pitar, que los académicos despreciaban. Ya ves: ahora te dan clases copiando de ellos.
No hagas mucho caso a tu profa. Nadie puede enseñarte a pintar, como nadie puede enseñarte a escribir. Sólo pueden enseñarte a hacerlo como otros lo hacen.
Discrepo, Kanif: nadie puede enseñarte a ser genial en pintura o escritura, pero sí pueden enseñarte tanto a escribir como a dibujar, aunque luego la genialidad la tengas que poner tú.
Me encanta leer consejos de escritores, apuntarme a talleres de escritura (allende los tiempos hice unos cuantos, cuando todavía creía que podía ser genial), comprarme libros que me guíen en el proceso. He aprendido muchísimo, y me he dado cuenta, releyendo antiguos escritos, de lo mucho que he mejorado. Genial no seré nunca, eso lo tengo asumido, pero intentaré ser lo mejor que pueda ser. No me voy a ganar la vida con ello, pero al menos no moriré de vergüenza si alguien encuentra mis legajos algún día.
En pintura pasa tres cuartos de lo mismo. Estos autores que dices que se saltaban las clases (cosa que no pongo en duda) tenían una base clásica muy sólida, habían aprendido de maestros, pero no les era suficiente y su genialidad les llevó por otros derroteros. Igual que Picasso tiene cuadros realistas que quitan el sentido, aunque luego descubriera el cubismo y tuviera que aguantar esos comentarios sobre "no saber pintar".
Antes de empezar las clases, no era capaz de hacer un par de líneas paralelas; ahora, por lo menos, soy capaz de copiar fotografías y trabajos de otros. No me voy a ganar la vida como pintora, pero es una buena manera de dejar de pensar y relajar mente y cuerpo.
Vaya chapa... Todo para decirte que mucho caso de la profa no hago, sólo cuando me dice lo bien que me ha salido ;-)
Ruth,
Perdona pero apoyo lo que dijo Kanif... Nadie puede enseñarte a pintar.
Puedes aprender técnicas, pero no a pintar. Yo me dedico a esto y muchos de mis colegas se han pasado la vida tomado clases y clases de pintura... a lo sumo llegarán a ser una buena copia de sus maestros ... osea que si quieres dedicarte a esto, te recomiendo que te aisles y practiques por tu cuenta.
Sigo discrepando (pero con mucho cariño y agradecida por el comentario ;-)).
Primero, aclaro que es la primera vez en todo el curso que la profa nos anima a copiar de cuadros; hasta ahora, nuestros dibujos eran originales, copias de modelos "vivos" (jarras, sillas, fotografías reales no dibujadas) que nosotros hemos estado -más o menos- interpretando a lápiz, carboncillo y tinta china. Ahora que hemos empezado con el color, nos ha dejado copiar a impresionistas (pero ella insiste en que es mejor copiar una foto e interpretarla nosotros mismos).
Antes de empezar el curso, yo no sabía dibujar una silla y mis cajas parecían bidimensionales. Trucos sencillísimos, como el de la perspectiva, el punto de fuga o dónde dar las sombras más oscuras, han conseguido que mis dibujos se diferencien de los de un niño de tres años. Tengo muy claro que no voy a ser genial -porque, a estas alturas, ya me habría dado cuenta-, pero dibujo ahora mucho mejor que antes. Que es a todo lo que aspiro, no tengo intención de dedicarme a esto profesionalmente (todo lo más, le he prometido a mi madre un retrato de mi hermano y mío cuando éramos pequeños). Insisto, con la escritura pasa tres cuartos de lo mismo: redactar bien no te convierte en escritor, pero si no sabes redactar, no puedes ser escritor.
jajaja... pues mis dibujos se parecen tanto a alguien de tres años que no se podrían diferenciar... me han entrado ganas de hacer un cursillo (a ver cuando tengo tiempo)...
D.
PD: Hace tiempo que te leo en silencio, ahora me doy a conocer, con tu permiso te he enlazado a mi página, espero que no te moleste. Besitos
^^ me encanta el impresionismo, estoy tentada de pedirte tu Monet para mi nuevo dormitorio. Y estoy contigo también, Dsdmona, tiempo llevo dándole vueltas a eso de pintar. El problema de siempre?? El tiempo..., ya llegará!!
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