He salido de casa para ir a comer a la de mis padres (sí, qué pasa, como con mis padres todos los días, me ahorro una pasta y me aseguro de no morir por carencia de nutrientes) y, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, que mi colegio electoral está justo enfrente de mi casa y que hacía sol cuando he salido -dato que para algunos parece ser muy importante pero que yo todavía no pillo-, he ido a votar. El colegio estaba petado de gente, lo cual es muy bueno siempre que no se paren a saludar a conocidos en medio de un estrecho pasillo o te toque la señora con andador delante (cosas ambas que me han ocurrido hoy). Yo iba con la notita que me habían mandado del censo, que no llevo mucho tiempo empadronada en mi casa y no quería confundirme de mesa; he llegado frente a mi clase y me he detenido en la mesa donde estaban las papeletas. No me gusta llevarlas de casa, tiene algo de romántico eso de elegirla en el mismo colegio. Llevarlas de casa es como llevarse la chuleta.
Intentaba no mirar a nadie, de verdad. Me decía "da igual a quién voten, Ruth, la cosa es que lo hagan, por más que a los que tú ya sabes no les entienda y nunca lo haré. No importa, tú concéntrate en lo tuyo, ¡concéntrate!, no vayas a coger por error la papeleta del PP o la de la Falange, o -Dios no lo quiera- la de Rosa Díez". Yo a lo mío, buscando ostensiblemente la papeleta del PSOE, mucho más pequeña que la última vez que voté (la del congreso, porque la del senado casi no cabía en el sobre). Mientras estaba yo marcando mis senadores, toda concentrada, sin mirar al matrimonio de al lado que no tenía muy claro a quién quería votar, llega un mozo de bastante buen ver por mi derecha. "Perdona", me ha dicho, y yo he sonreído brevemente y me he apartado un poco para dejarle coger lo que quisiera coger. "Joe, Ruth, tú que te quejas de que no ligas, a ver si vas a terminar pillando en el colegio electoral". Y entonces, sin poder evitarlo, porque no mirar su mano hubiera significado mirarle a la cara y eso era mucho más descarado, he visto cómo cogía la papeleta... del PP.
Y entonces he tenido que hacer un esfuerzo para no pisarle el juanete, no darle un codazo involuntario, no tirar sin querer todas las papeletas al suelo y patearlas para que fueran inservibles, no escupirle en el ojo por accidente...
Porque soy demócrata. Y el voto, como me ha dicho mi padre cuando le he contado la anécdota, es libre, y eso es lo mejor que tenemos.
P.D: Tras un segundo análisis, no era tan mono. Tenía granos. Y las manos demasiado grandes.
15 comentarios:
¿Qué problema tienes con las manos grandes?
Yo, cuando veo las manazas de Vigo Mortensen le envidio malsanamente.
Bueno, pero es perfectamente compatible el hecho de ser demócrata con una pequeña alegría al pegarle un pisotón involuntario a un pepero.
Jejeje
Salud!
Pisa, morena. Pisa con garbo...
Si ya sabía yo que tenía que haberle pisado... Y luego soltarle el mismo "perdona" que me había dicho él, pero con mucha más mala leche que el suyo, claro.
Hoy me da hasta pena, je, je, je...
Ayer me moló el recuento en mi colegio electoral.
El PSE duplicó (en algunas mesas triplicó) los resultados del PP...
A mí me dieron ganas de gomitar cuando, después de toda la movida del fin de semana, apareció la inefable San Gil en el colegio electoral... puajjjj...
¡Ay! ¡No me digas que compartes colegio con esa! ¡¡Puaj!! A esa sí que le piso yo el juanete, y el ojete, por muy demócrata que me considere.
Qué asco, madre...
¿Deduzco de tu post que votar al PSOE es la única opción buena y válida para los seres humanos del planeta? Me sorprendes y me decepcionas un poquito (dicho sea con todo el respeto, Ruth). Tal vez si aprendiéramos a comprender que no todo el mundo piensa como nos gustaría que pensasen, y lo respetásemos, lograríamos avanzar un poquito. Dicen que eso es la democracia. Dicen.
Ayer vi a Alan Rickman en una horrenda película de Tim Burton y me acordé de ti. Impecable, como siempre.
Besos.
Noooo, Maritormes, en absoluto. Todo el mundo tiene derecho a votar a quien le dé la gana, por supuesto, pero hay partidos con los que no comulgo y que me dan pelín de urticaria (hurticaria??), que son, poco más o menos, los que menciono en el post. De hecho, yo no suelo votar al PSOE, pero en estas elecciones lo he hecho para que no saliera el otro. Es mi opción, igual que la del maromo del juanete era otra. Sin más. Respeto, respeto mucho porque sino, le habría escupido ;-)
¿No te gustó la de Tim Burton? A mí es que me gusta Burton, los musicales, Jhonny Depp y... Sí, hombre, ¿cómo se llama este otro? El que sale en el Harry Potter...
;-)
Ja, ja, ja. Pues es que resulta que a mí no me gustan ni Johnny Deep, ni Tim Burton ni los musicales (bueno, Tim Burton depende de lo que haga). Sólo me gustan Alan Rickman y Helena Bonham Carter. Y resulta además que no tenía ni idea de que fuera un musical (así de informada me voy yo al cine), así que imagínate mi cara cuando empezó la peli y me encontré con esa papeleta.
Pero ya ves, es como la política. Me tuve que aguantar e intentar ver el lado positivo del asunto: ya que estaba allí aproveché las siempre magistrales clases de inglés de Rickman y la Carter.
P.D. A mí también me dan urticaria muuuuchos personajes que sería largo nombrar. Pero es que hay gente que los vota y no puedo hacer otra cosa que aguantarme. La opción política que he escogido esta vez también le parece asquerosa a mucha gente, pero no me gusta leer o escuchar que les produce asco, como es lógico. Asín que...
En fin, no pretendía dar lecciones. Es que estoy muy sensible con el tema. Sufro una crisis de desengaño brutal.
Hola Ruth. El domingo era día ideal para cambiar el pisotón por argumentos, todos estabamos con las ideologías a flor de piel. Una charla con alguien de signo político diferente enriquece mucho màs que una critica vacía. Los argumentos de San Gil son tan válidos como los de Zapatero. No seamos crios y desechemos los pensamientos de los demás, solo porque están encasillados bajo otros siglas, como crecer como partido, como ciudadanos si no nos escuchamos los unos a los otros. Señores hoy en día las alternativas no son tan diferentes.
Vais a disculpar que irrumpa en el debate.
María San Gil se comportó durante el sábado como una auténtica sinvergüenza. Ningún respeto por la familia del asesinado por ETA. La víctima era ELLA... como de costumbre...
Y esas cosas, pasan factura... suma y sigue...
Dicho lo cual, evidentemente, casi todas las opciones son válidas en democracia, naturalmente que sí.
Joé, qué mal debo expresarme.
Mi objetivo principal con este post era poner un poco de humor en el tema, que bastante cargadito estaba el día con unos y otros y los de más allá. El texto, que debo haber escrito fatal porque no parece que la gente lo haya pillado, estaba cargado de ironía y mucha mala leche, y enfocado para la gente que piensa como yo, obviamente.
Jamás me daré de tortas por una opción política u otra (a no ser que ellos me peguen primero, entonces me defenderé). Todo lo más, les dejaré con la palabra en la boca y me largaré si lo que dicen se convierte en insulto o llegamos a un momento en el que ni nos escuchamos ni nos entendemos (me ha pasado muchas veces). El diálogo enriquece a veces, Perico, otras solivianta (o solibianta; nunca había escrito esta palabra, qué cosas, oye), y bastante triste es la vida para calentarse por temas políticos. No me apetece.
Dicho esto, yo tengo una posición política muy, muy mezclada que no representa ni uno solo de los partidos políticos a los que podía haber votado el domingo, pero, como a todos los demás, no me quedó otro remedio que votar al que más se aproxima. Casualidad que el chaval que se me acercó votó al que más se aleja, oye, que le vamos a hacer. Pero insisto en que no le pisé, no le pegué y ni siquiera le eché una mala mirada. Porque cada uno es libre de pensar como quiera (aunque a mí que no me lo cuenten; una cosa es que les respete y otra que les entienda).
Maritormes, siento tu crisis de desengaño y espero no haberme burlado de tu opción (no te conozco, pero no te veo yo muy identificada con ninguno de los que he mencionado... De todas formas, si lo estuvieras, lo siento -por haber ofendido, no porque les hayas votado, se entiende ;-).
Maripuchi (un día os voy a confundir, leche), completamente de acuerdo contigo.
Te pareces a mi abuelo cuando iba a votar, el hombre, jajaja.
Un lío con las papeletas que no veas.
Lo de las manos grandes es decisivo, sí.
Besos
Ruth, te expresas divinamente, no te agobies. A lo mejor es que yo estoy muy sensible. Me ha quedado mu clara tu postura, pero nunca puedes saber con quién se identifica una persona, así que a lo mejor sí me ha molestado algo de lo que has mencionado (o a lo mejor no, lo dejo en el aire para que lo rumies y me odies). La cuestión es que a mí la opción política de cada uno me la trae al pairo. Lo que no soporto son las presuposiciones beatas y santas de lo que es bueno y mejor y de lo que una persona buena debería pensar y votar. Y la falta de autocrítica.
María San Gil me pareció tan vomitiva como Patxi López, y casi casi tanto como Ibarretxe (aunque no pudo superarlo).
¡Ja, ja!
Vale, queda claro que tú y yo vamos a estar de acuerdo en muchísimas cosas, pero nunca en política. Tienes razón en que tengo tendencia a prejuzgar a la gente (no sólo en política, me dejo guiar por las primeras impresiones) y, aunque suelo tener buen ojo, no siempre acierto. Algún defecto tenía que tener, oye, no todo van a ser cosas buenas...
Un besazo.
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