El junquillo de Snape

He caído en la red. En la red de Facebook, quiero decir. Todavía no he picado con Twitter, ni Tuenti, ni cosas de estas, pero todo se andará. De momento, me entretengo con el Facebook.

Una de las cosas que primero hice cuando entré fue hacerme admiradora de Alan Rickman, por supuesto. Aunque el grupo tiene su foto en primera plana y hay uno que escribe que se llama "Alan Rickman", empiezo a sospechar que no es el verdadero y que las veinte mil y pico personas que le admiramos estamos en realidad admirando a un becerro de oro, pero eso es harina de otro costal. Ayer me llegó un mensaje del grupo, en inglés, francés y castellano. Leí por encima en la versión inglesa algo sobre la fundación de un club de fans europeo y no sé qué de una donación. Yo, que soy vasca y atea pero podría haber sido catalana y devota de la Virgen del Puño perfectamente, desconecté cuando vi la palabra "donación" y empecé a echar un vistazo a las traducciones en francés y castellano, tarea harto inútil porque no hablo ni pimienta de francés. Pero en la de castellano, que parecía hecha por un sudamericano por los términos tan curiosos que había, me llamó la atención una frase al final:

"Quien haga la donación más grande, se llevará una réplica del junquillo de Snape".

¿Junquillo?, pensé yo en mi desesperación. ¿Me está diciendo que Snape la tiene pequeña? En ninguna de las entrevistas que yo he leído de J.K. Rowling se asevera una cosa así, pero igual se me ha escapado algo.

Y entonces volé con el ratón a la versión inglesa, pensando en cuánto sería una donación decente para conseguir el junquillo de Snape, o sea, de Alan Rickman, y leí el último párrafo con el corazón en un puño: a replica of the WAND of Severus Snape. Wand. Varita. Nada de junquillos.

Ya me veía yo con el junquillo de Snape en una vitrina... Mi gozo en un pozo, oye.

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