Hace mucho que no escribo. Ni aquí ni en ninguna otra parte (miento, colaboro con un magazine online en euskera una vez al mes), simplemente no tengo nada que contar. No sé si ha sido el cambio de rutinas, que este año estoy muy cansada, que ya no me levanto la media hora antes que el año pasado conseguía arañarle a la mañana, que no tengo ninguna idea para una historia larga y nunca me ha motivado escribir cortas. La cosa es que no escribo. Y escribo tan poco que a punto he estado de cerrar el blog. Tenerlo parado es como tener un cuaderno abierto sobre la mesa en el que no escribes y lo único que acumulas es polvo y manchas de comida, siempre ahí para recordarte que hay algo que no estás haciendo.
Tampoco leo, no al ritmo que suelo leer. Un libro un poco grueso me cuesta un mes, cuando antes en dos semanas me sobraba tiempo. ¿La astenia primaveral afecta a la lectura? No sé. Hoy es el primer día de primavera y ya le estoy echando la culpa. Últimamente solo me apetece dormir. Podría escribir sobre los sueños que tengo, que ríete tú del surrealismo. Pero no. No escribo.
Dejaré el cuaderno abierto en la mesa, porque me conozco y sé que esto va por rachas. Poco a poco iré volviendo, espero, cuando el cuerpo lo pida o cuando me permita el madrugón. Quizás en verano. No sé. Quién sabe. Siento que me falta algo. Escribir y leer siempre han sido parte de mí. Ahora mismo no soy yo. Creo. Solo sé que no sé nada.
No escribo. Y no me gusta no escribir.
1 comentario:
Aquí una de tus fieles seguidoras está igual que tú. Creo que el ambiente o la rutina en el que estás mina la creatividad, las ganas, y todo. Llevo un tiempo metida en una rutina que, pese a dejarme tiempo libre, no me deja hacer las cosas que me gustan...me faltan ganas...y como dices tú...tengo sueño a todas horas, no me apetece ni sentarme a ver una películas, y mira que eso no implica un gran esfuerzo mental. A lo mejor hay algo en el aire jejeje.
¡Ánimo Ruth! A la vuelta, aquí estaremos leyendote, como siempre.
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