
En todas las familias hay una oveja negra. Los Kennedy tienen a Swatchenagger (o como quiera que se escriba), los reyes al conde Lequio, los Pajares... Los Pajares son todos negros, pero no viene a cuento. En mi familia, la oveja negra es mi hermano.
Y no porque sea mala persona, que yo le quiero mucho y es un chaval muy majo y ahora es psicólogo y todo, pero es que no tiene ningún respeto por las normas ortográficas. Sí, ha quedado finalista en un concurso hace poco, pero aquí el muchacho se cree Juan Ramón Jiménez y no le da la gana escribir las cosas como mandan la RAE y el noventa y nueve por ciento de los hablantes del castellano-español. Si le corrijo una falta (que lo hago, y a menudo), él dice que no es una falta, que se está rebelando contra el sistema (no se lo voy a contar a mis alumnos porque la iba a llevar clara); igual que cuando le dices que lleva los cordones de la zapatilla sueltos. "No es que se me hayan soltado, es que no me los he atado". Porque no le da la gana. Es su manera de rebelarse (contra qué, no lo tengo tan claro).
Hoy le he dicho, por quincuagésima vez, que por favor deje de poner la tilde sobre la conjunción "o", que me duele solo verlo, que no puedo ni leer su blog porque me ataca cual daga toledana y me agujerea el iris de mala manera. Y él que no, que es su seña de identidad, que ninguna entidad le va a decir cómo tiene que escribir él si lleva toda la vida tildando la "o". Y ha creado una plataforma: P.A.T.Ó.: Plataforma de Apoyo a la Tilde en la Ó.
Así que yo he creado C.A.P.A.T.Ó: Campaña Anti Plataforma de Apoyo a la Tilde en la Ó. Os ruego que me apoyéis. Que le dejéis mensajes en el blog. Que le expliquéis que su hermana mayor, como siempre, tiene razón. Que "ambos dos" y "pienso de que" seguirán estando mal aunque lo digan miles de personas. Lo que está mal está mal. Por más campañas que hagas. Y punto.
Y por dios, Jon, átate las zapatillas de una PUTA vez...