Ayer dijeron en las noticias que el etarra que puso la furgoneta bomba en Durango se olvidó de accionar el detonador y tuvo que volver a hacerlo. Me imagino la conversación con el tipo que conducía el coche que fue a recogerle:
-¿Has aparcado bien pegado a los coches?
-Sí.
-¿Has echado el freno de mano?
-Sí.
-¿Has accionado el detonador?
-¡Ostia!
Y luego la bronca que le echaría la madre en casa -si es que tiene, porque seres así igual nacieron de un huevo-:
-¡Pero mira que eres despistao, Patxi! ¡Lo único que tenías que hacer era aparcar el coche y encender el detonador! Ay, hijo, si es que un día te dejas la cabeza. La mochila, los donuts, el detonador... ¿Ya has meao?
(Siento tomarme algo tan serio tan a la ligera, pero es que clama al cielo. No sólo son una pandilla de cobardes asesinos, sino que encima son gilipollas.)