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Si es que vamos de cosmopolitas...



...y luego hacemos estas cosas.

Visto en Madrid, en un bar céntrico, en la calle paralela a Preciados. La foto no está trucada (no sabría cómo hacerlo aún si quisiera) y me ha servido para pasar muy buenos ratos. Lo que me he podido reír, madre.

Let's go sting something, uncle.

Fin de semana largo y otras cuitas

Mañana tengo fiesta por ser el día del maestro (que a ver cuándo empiezan a llamarlo "día de la maestra", que visto el porcentaje de maestros y maestras nos toca feminizar la fiesta, digo yo). Aprovecho que mi hermano tiene un máster en Madrid para ir a pasar el fin de semana con él y visitar una ciudad que desconozco por completo. Espero que no llueva.

Salgo de madrugada, a las dos de la mañana del sábado, lo que significa que, a cuatro días del fin del NaNoWriMo, no voy a poder escribir en dos. Ayer, con mis 40000 palabras escasas, me había dado ya por vencida y había decidido que otro año sería, pero hoy me ha llegado el e-mail del organizador y me ha metido adrenalina en vena. He llegado a casa y me he sentado en el ordenador; tras dos horas, he logrado casi 4000 palabras, algo que no había hecho en mi vida. No son palabras que vayan a hacerse un hueco en la historia de la literatura y más de la mitad de lo que he escrito hoy se va a ir a la basura en la revisión, pero he adelantado la historia y la estoy llevando por donde yo quería. Me gusta. Puede salir algo bonito de todo esto.

Mis dedos vuelan sobre el teclado de mi ordenador nuevo, mi auto regalo de cumpleaños tardío -o de Navidad temprano-, y al que creo que tengo que agradecerle parte del mérito de las palabras de hoy porque ya no me dejo el cuello en el portátil. Un gasto superfluo, algo sin lo que podría vivir, pero he decidido que, si quiero ser escritora, voy a invertir en el instrumental necesario para conseguirlo. Cuando acabe la novela caerá una impresora como dios manda, para empezar a mandarla a cuanto concurso y editorial tenga a bien leerla.

Aún no ha empezado mi puente y ya estoy pensando en el de la semana que viene, en la de horas que puedo pasarme escribiendo con cuatro días de fiesta, aunque ya no tenga un día marcado en rojo en el calendario para entregar nada. Estoy deseando acabar el primer borrador para poner en limpio todas las notas que he ido tomando y empezar a pulir la historia. Hacía mucho tiempo que los personajes no me perseguían en sueño ni atacaban mis horas de asueto.

De momento, tranquilidad en el frente.