
10. Ponerte hasta el culo de comida aunque no tengas hambre, aunque no hayas tenido hambre la última semana, aunque tengas la sensación de que nunca jamás volverás a tener hambre después de todo lo que tu madre/suegra te ha hecho comer estos días.
9. Que Baltasar siga siendo un blanco con la cara pintada de negro. ¿Pero es que no hay bastantes negros alrededor para que dejemos esta estúpida tradición del betún? ¿O somos tan racistas que solo soportamos a los negros de mentira?
8. Que los huevos fritos no estén en el menú navideño.
7. Los villancicos clásicos en castellano. En euskera y en inglés no me importan, pero en castellano no los soporto. Esto es a raíz de un trauma personal que tengo después de aguantar X Navidades los cánticos de mis tíos y mis padres, todos ciegos como piojos y peleando por ver quién desafinaba más.
6. Las aglomeraciones navideñas. Eso de que a todo el mundo le dé por hacer compras de última hora y no te dejen a ti, que realmente no has tenido tiempo hasta el último minuto, campar a tus anchas por El Corte Inglés.
5. El Corte Inglés. Se creen que las Navidades las han inventado ellos.
4. Los anuncios de colonias. A cada cual más repulsivo, sexista y repetitivo.
3. El anuncio de Euskaltel del "llámala, din-don, llámala, din-din-don". A todas horas, en todos los canales (menos en TVE), después y antes de todos los programas.
2. Que no te respondan a las felicitaciones de Navidad. Ya no pido que manden un "christmas", con un mensaje de teléfono o uno en el Facebook me conformo.
1. El siete de enero.
¿Y tú? Venga, no me vengas con el espíritu navideño, que seguro que algo hay.
