Pues resulta que estaba yo toda aburrida en el hospital el otro día (ya le han dado de alta, todo bien, gracias) y se me ocurrió leer un articulillo de Pérez Reverte en la revista que acompaña a El Correo los sábados o domingos. Hablaba de tontos, de tontos del haba, de tontos españoles y castizos, y me estaba haciendo gracia, hasta que llegué a una frase que me mosqueó: "para que no se ofendan los talibanes feminazis, tontos y tontas". Me descolocó. De la sonrisa de mi cara, pasé a expresión de mosqueo.
De ahí en adelante, el artículo fue cuesta abajo y terminé con las manos cerradas con tanta fuerza alrededor de la revista que me dolían los nudillos. Según el personajillo este -porque me niego a llamar señor a un hombre que insulta con tanta libertad-, todos aquellos que nos esforzamos en hablar un lenguaje no sexista en la medida de lo posible somos, como mínimo, tontos del haba, cuando no talibanes feminazis (perdonad la redundancia, pero es que estoy tan alucinada con el término que no puedo dejar de utilizarlo). O sea, que el que yo me esfuerce en decir "la médica de cabecera" en lugar del gramaticalmente incorrecto "la médico de cabecera" es ser tonta del haba. Que yo diga "hecho por el ser humano" en lugar de "hecho por el hombre" me convierte en talibán. Qué ironía, encima, que utilice como insulto una palabra que representa vejación de derechos para las mujeres, violencia gratuita contra ellas, anulación de la personalidad y un largo etcétera de barbaridades contra más de la mitad de la humanidad. Qué valor el suyo al tacharnos de nazis, cuando precisamente los jefazos máximos de campos de concentración y demás barbaridades hechas por los nazis eran hombres (¿alguien podría mencionar a una mujer envuelta en ese tema?, seguro que las hay, pero yo no estoy muy puesta).
Este personajillo insulso, este tonto del haba, parece olvidarse de que todavía hay en España (y no digamos en Afganistán y países similares) mujeres sin derechos sólo por ser mujeres, mujeres que cobran menos, mujeres apaleadas, mujeres a las que se les ha hecho creer que son inferiores por haber nacido con tetas. Por supuesto que en España las mujeres viven mejor que en otros sitios, pero no es gracias a talibanes machinazis como el autor de este artículo; quizás a él no le parezca importante que el lenguaje no sea sexista, pero a mí me parece fundamental porque me siento excluida en mi propio idioma. Si hay una opción que incluye a ambos sexos, ¿por qué no usarla? Sí, puede que haya cosas más importantes en el mundo por las que preocuparse, pero lo mismo dijeron los hombres del siglo dieciocho cuando las mujeres empezaron a exigir sus derechos: asentemos primero el de los hombres (los machos, se entiende) y luego ya nos preocuparemos de vosotras. No me da la gana. Somos importantes. Sin nosotras, ellos no existirían (vale, y nosotras sin ellos tampoco, pero me entendéis). Exijo que se diga médica, que se diga "la fotógrafa" y no "la fotógrafo", como leí el otro día, que se nos tenga en cuenta en el lenguaje, que no se masculinice. La mujer está avanzando mucho más rápido que la sociedad y eso se nota en el lenguaje, que se ha quedado anticuado y machista. Actualicémoslo. Pongámonos al día.
Y si esto me convierte en una talibán feminazi (¿no os pone los pelos de punta el término?), que así sea. Y a mucha honra, oiga.