Leer hasta las tantas de la noche, sabiendo que no tienes que madrugar al día siguiente y que puedes terminar el libro si te apetece.
Pasear sin prisa, sin importar el destino, en una tarde soleada no muy calurosa.
Ojear libros en una librería y no luchar contra la tentación de llevarte tres o cuatro.
Escuchar música que nunca antes habías escuchado y descubrir grupos nuevos que colar en el ipod.
Guardar silencio con las amigas y no sentirte incómoda.
Saber que tienes tres meses sin obligaciones delante de ti.
Ir a la peluquería a disfrutar del proceso de ver a la gente, hablar con las peluqueras y leer revistas que nunca compraría, y encima salir contenta con tu aspecto.