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Desvaríos varios de un viernes tardío.

  • Hoy un niño de cuatro años ha estado a punto de hacerle un agujero nuevo a otro niño de cuatro años con un punzón. Por suerte, solo le ha hecho un rasguño. No quiero ni pensar qué hubiera pasado sin en vez de al dedo llega a apuntar al ojo. Y el niño es bueno, nunca había hecho algo así. No sé que se le ha pasado por la cabeza. Será el estrés. Serán las voces que sólo oye él.


  • No escribo, y como no escribo, no escribo. Es la pescadilla que se muerde la cola. Mi excusa: estoy de exámenes. Pero lo cierto es que empiezan el lunes, y yo llevo dos meses de página en blanco, y no me han impedido verme todas mis series favoritas en el ordenador. Podría haber dedicado una hora a escribir todos los días, pero simplemente no me ha dado la gana. No sé si es porque estoy cansada a secas o porque estoy cansada de escribir. Para qué. No sé dónde leí el otro día, que si no vas a escribir algo bueno, para qué molestarte. Pues eso.


  • Zapatero me va a bajar el sueldo. El acuerdo de educación de Euskadi recorta empleos. Los sustitutos, a la puta calle. Yo soy interina. No soy ni una cosa ni otra, pero me afecta todo. El año que viene, tendré trabajo. ¿Tendré trabajo? Sí, creo que tendré trabajo. Espero que de profesora, porque no sé hacer otra cosa. Me pregunto por qué todo el mundo odia a los funcionarios. ¿Será la sombra de la que habla Jung? Todo el mundo les odia porque todos quieren ser funcionarios. Será eso.


  • Cuando termine los exámenes -qué gran excusa, me vale para todo-, empiezo con la operación bikini. He engordado porque como compulsivamente. Cómo como, madre, cómo como. Es lo que tiene estudiar, que es muy sedentario. Y mi hobby es hacer patchwork, así que ya ni te cuento. Tenía que tener por hobby algún deporte de riesgo, pero el único peligro que corro es pincharme con un alfiler. Así somos y así nos va.


  • Me gusta Kate Nash. Ayer me quedé hasta las tantas buscando vídeos de ella en Youtube. He encontrado una joya. Me gustan sus letras, aunque mucha gente diga que son simplonas. A veces, para decir un par de verdades, no hay que esforzarse en buscar palabras grandilocuentes, las de toda la vida funcionan igual. Y ella es cantante, no poeta. Aunque sea inglesa. No todos van a ser Shakespeare.





  • Originalidad (II)

    Birds can fly so high, and they can shit on your head,
    Yeah they can almost fly into your eye and make you feel so scared.
    But when you look at them, and you see that they're beautiful,
    That's how I feel about you.
    (...)
    She said "Thanks, I like you too".
    He said "Cool".

    Kate Nash,
    Birds.

    Sí, aún hay originalidad.

    Tarde de miercoles

    Hoy hace sol. La lluvia nos ha dado una tregua y por fin me he podido quitar los zapatos que me hacen daño, que son todos los de invierno (efecto de siete años en California llevando sandalias todo el año). En casa me esperaban Shakespeare, Mark Twain, la adquisición de la primera lengua, un infumable tema sobre semántica (o algo así) y, por supuesto, Sauron. Pero hoy no me he dado prisa. Hoy he disfrutado del camino, del sol y de tener la conciencia tranquila.
    Hoy no he vuelto a casa, he paseado a casa. Kate Nash cantaba en mi oído, this is my face, covered in freckles for the occasion, y yo miraba escaparates de cosas que no necesitaba. Una lámpara de Tiffany que el gato me rompería al primer salto, una mesa para el recibidor que no tengo, figuritas Lladró para alguien que nunca limpia el polvo... Y Kate con su why you being a dickhead for, stop being a dickhead, que parece muy bruto pero en su preciosa voz y su acento suena casi como un piropo. She said "what you talking about", he said "you". Penélope Cruz viste de Mango, dice la revista, poca vergüenza, hombre por dios, 'cause when you smile you're beautiful, and it makes me happy. Bicicletas, coches, obras, niños peleando porque no quieren comerse la merienda, my fingertips are holding on to the cracks in our foundations, and I know that I should let go but I can't, y esa indescriptible sensación de que la vida es bella que de vez en cuando te agarra a la altura del diafragma y no te deja respirar inundando todo mi cuerpo...
    Estoy escribiendo otra vez. Para mí, para nadie más, para mi propio deleite. Y me encanta.