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Regalos de cumpleaños que te haces tú misma


Tenían que haber llegado hace una semana, pero parece ser que la aduana española no se fiaba y pensaba que estaba intentado colar en el país un alijo de armarios y fulares en una caja de quince kilos; eso o cocaína, no lo sé, pero el caso es que han tenido retenido el paquete tres días en Madrid, luego ha habido un fin de semana de por medio y menos mal que no tenía ningún compromiso con estos libros porque si no no hubiera llegado, pero ya están aquí. Son mis copias, mías, aunque en realidad no son mías porque tengo casi todas apalabradas. Muchas son para regalar, pero no todas, que lo del todo gratis tampoco es. Hay gente que aún no se fía de las compras de Internet (sí, todavía quedan) y me han pedido que se los traiga yo; a otros y otras no les gusta Amazon y prefieren saltarse al intermediario, y aún hay otros que creo que no se han enterado muy bien de qué es eso de un libro que has escrito, así que se lo presentaré en formato físico a ver si así me explico. Por supuesto, pretendo quedarme con alguno, tenerlo de adorno en mi librería, mirarlo y sobarlo y olerlo y desgastarlo de tanto tocarlo. Hasta que se pase la novedad, por lo menos, o hasta que me dé por sacar el siguiente. Aunque, claro, este siempre será especial por ser el primero. Todavía no me creo que exista. 

Ya han llegado, y estoy deseando sacarlos a ver mundo. Ayer salieron unos cuantos, y dos ya tienen casa. Solo quedan varias docenas por encontrar la suya. 

Armarios y fulares: cumpliendo un sueño

Este blog empezó porque me gusta escribir. Me ha gustado siempre, desde que era una niña pequeña y escribía historias con mis compañeros de clase que luego la "andereño" leía en voz alta; creo que en casa de mi madre todavía hay cuadernos llenos de historias escritas a lápiz sobre objetos que se movían cuando los dueños de la casa no miraban, o de niñas que derrotaban fantasmas. Siempre he dicho que escribo para mí, pero la verdad es que me gusta que la gente lea lo que escribo. Abrí el blog para compartir lo que pienso y alguna historia corta que me parecía digna de ser leída. Sé que los que me leéis sois pocos, pero a mí me basta. O me bastaba.

Llega un momento en que lo que escribes te quema dentro. Quieres hacerlo bien, escribir lo mejor que sepas, revisar hasta que ya no se te ocurra qué más revisar, pero ¿para qué molestarte si luego se va a quedar en las entrañas de tu ordenador? ¿Para qué aprender todo lo que puedes sobre el arte de escribir, pasarte horas imaginando personajes y poniéndolos en acción si luego no lo va a leer nadie? Y entonces te pones a buscar maneras de que tu novela (me da hasta vergüenza llamarla novela) vea la luz, y la mandas a editoriales, pero te das cuenta de que no encaja en ningún género establecido, que no te conoce ni Rita y que de qué se la van a jugar contigo. Y ves a gente que se ha autopublicado y les va bien, y dices ¿y yo por qué no? Te tragas la vergüenza, empiezas a mover la historia, la das a leer a conocidos... Y descubres que tienes algo que merece la pena publicar, aunque sea por tu cuenta, aunque sea por poder decir que eres escritora. Que ya lo eras, pero ¿se es realmente escritora si no te lee nadie?


Pues eso, que he escrito una novela (bueno, he escrito varias, pero ésta es la que más me gusta) y la he publicado. Los fieles al blog recordaréis, quizás, algún extracto que puse hace mil años sobre dos personajes llamados Mike y Alan; cuatro años me ha costado revisarla hasta el punto de no querer morir de vergüenza si alguien la leía, cuatro años juntando el valor para lanzarla al público. Ya está hecho, ya está en Amazon (en reserva, pero está), ya está a la mano de cualquiera. Y, aunque me hace una ilusión tremenda tener un libro publicado, estoy tan nerviosa como no lo he estado nunca. Nunca había pensado que se pudiera estar muerta de miedo y de ilusión al mismo tiempo, pero fíjate, se puede. Jamás me he sentido tan expuesta. Es como estar desnuda en plena calle. Es la sensación más extraña que he sentido nunca. Pero me encanta.

Armarios y fulares sale a la venta el uno de octubre, pero ya podéis hacer la reserva en el link que os dejo abajo; el día uno se descargará automáticamente en vuestro dispositivo Kindle (los que hayáis comprado antes ebooks en Amazon sabéis que, si no tenéis un Kindle, Amazon os deja descargar la app para vuestra tablet completamente gratis y en pocos segundos; esto es algo que voy a tener que explicarle a mi madre, jeje). Más adelante, si las ventas me animan, quizás lo saque en papel, pero de momento solo hay copia digital. Mi mayor esperanza es que os guste y os arranque una carcajada, o al menos una sonrisa de vez en cuando. Y si ya tenéis a bien dejar un comentario sobre el libro en la página de Amazon, os adoraré siempre.

Gracias por estar ahí. Gracias por leerme aquí. Gracias por haberme convertido en escritora.


Para reservar Armarios y fulares y recibirlo el día 1 de octubre, haz click aquí y llegarás a la página de Amazon.