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Cuenta atrás



El NaNoWriMo empieza mañana, pero seamos sinceras, yo ya he empezado. Lo de menos este año es conseguir las cincuenta mil palabras; lo de más, volver a la rutina de escribir en cada momento libre y tener una historia y unos personajes rondándome por la cabeza. No sé si será bueno, no sé si será "leíble". Será mío, como todo lo que escribo, y espero que algún día la constancia dé sus frutos y lo que escriba sea también de los demás.

De momento, llevo mil y pico palabras, cinco personajes bien definidos y un montón de perrerías que han de ocurrir. Qué malo es el mundo para algunas personas, madre.

¿Hora de volver?

Leo, leo, leo y leo. Me pierdo entre libros. Leo por placer a veces, por "obligación" otras y una mezcla de ambas de vez en cuando. Mi último descubrimiento ha sido White Teeth, de Zadie Smith, una autora nacida el mismo año que yo que escribió una obra de arte hace diez años. Y digo obra de arte, sí, no gran libro, no "algo entretenido", no una buena lectura. Una obra de arte que te hace reír, llorar (no tanto, solo si lees entre líneas) y sorprenderte a cada página. Uno de esos libros que lo cuenta todo sin aparentemente decir nada. Y es lectura obligatoria en una de mis asignaturas. Estoy agradecidísima a los profesores.

Octubre avanza, y noviembre se acerca. No iba a participar en el NaNoWriMo de este año, porque llevo casi diez meses sin escribir, pero estos días estoy notando que me falta algo. Me doy cuenta sobre todo los fines de semana, cuando me encuentro con horas y horas de tiempo libre que antes no tenía y me pregunto qué demonios hacía yo antes para estar siempre ocupada. Durante unas semanas las he llenado con el patchwork, pero no es lo mío, no es lo que siento que debería estar haciendo. El ordenador me sirve de pantalla de televisión, pero no lo uso para lo que debería; por favor, si ni siquiera actualizo el blog, y eso que me puse el escribir como excusa para hacer la inversión de un ordenador nuevo.

Debería volver a escribir. Debería. Sé por qué lo dejé, y no es un buen motivo. Si soy sincera conmigo misma, puedo encontrar el momento exacto. Alguien me dijo que escribir era un hobby bonito, pero claro, si no se tiene el talento innato que hace falta para ser escritor, el acto es baldío. Y como era una persona que tiene mucha influencia en mí (aunque nunca ha leído nada mío), me hizo pensar que tenía razón y que yo de talento, nada. Y dejé de escribir.

Soy débil. Escribir es lo único que me ha gustado desde que tengo memoria, pero me apoquino a la menor dificultad. No es justo. Se me da "bien". Lo suficientemente bien para sorprenderme a mí misma cuando leo algo escrito por mí al cabo de un tiempo. Y es una estupenda forma de escapismo, que es lo que necesito últimamente. Eso, o que me toque la lotería y poder cambiar de vida. Porque lo de echarle valor a la vida es más difícil.

Creo que lo he decidido. Voy a volver a escribir. El NaNo es la excusa perfecta, aunque no logre las cincuenta mil palabras, como el año pasado. Y este puente es tan bueno como cualquier otro momento para empezar.

NaNoWriMo, again

Pues sí, ya llegó noviembre, ya llegó el frío, y por supuesto llegó el NaNoWriMo (usease, el National November Writing Month, o noviembre, mes nacional de la escritura). Algún loco hay por ahí (y no miro a nadie, así que el que se sienta aludido por algo será) que se ha propuesto, como todos los años, escribir cincuenta mil palabras en un solo mes para ganar una apuesta que se ha hecho consigo mismo y de lo que no va a sacar ni un euro. Pero ojo, cincuenta mil palabras con sentido, con orden y concierto, que cuenten una historia, no como las que escribiría, por poner un ejemplo, Jiménez Los Santos (¿será hoy su santo?, y el de toda su familia, supongo, por eso de Todos los Santos), que podría escribir cincuenta mil veces el mismo insulto y se quedaría tan ancho. No. Repito, tiene que tener sentido.

Yo lo intenté una vez. Por supuesto, yo por aquel entonces era una kamikaze que lo hacía todo a lo bestia, y me lancé a escribir sin tener una idea clara de lo que quería hacer. A las diez mil palabras, y viendo que no iba a acabar con cincuenta mil ni de coña, me rendí. Además, sigo convencida de que los que ponían en la web que escribían cinco mil palabras al día mentían por los poros, para fardar. Yo, si llegaba a las dos mil, me sentía triunfante. Me pasó un día; no dormí de la emoción (o del café que me tomé para celebrarlo). No volvió a suceder (ni lo de tomarme un café a las ocho de la tarde, ni lo de las dos mil palabras).

Este año no lo voy a intentar. Tengo una idea que me ronda la cabeza, pero estamos como en aquel infame año 2005, cuando sabía cómo iba a empezar la novela pero no lo que iba a pasar hasta el final (que tampoco estaba muy atado). Ahora mismo tengo una premisa, tres personajes y muchas ideas en la cabeza, pero ¿es suficiente? Creo que podría aguantar tres o cuatro capítulos con lo que tengo hasta ahora. Sé el final, que ya es más de lo que sabía en 2005 (con la otra novela, claro, de esta no sabía nada todavía, prácticamente acabamos de conocernos, ni siquiera sé cómo se llama); sé el nombre de dos personajes y sé que va a ser de humor, porque me apetece probar algo nuevo. Me apetece hacerme reír, mejor dicho, porque lo estoy necesitando. Pero ni siquiera sé si estará contada en presente o en pasado, o en primera o tercera persona. Son decisiones que hay que tomar antes de lanzarse al vacío, y hoy ya es uno de noviembre. Y tengo cinco asignaturas que estudiar, y trabajo a jornada completa, y tengo una niña de educación especial que me exige cierta investigación sobre su caso, con lo que le puedo dedicar a la novela, con suerte, un par de mañanas y alguna noche de insomnio, pero no mucho más. No, no puedo participar en el NaNoWriMo. Ahora no. ¿Pero y si...? Que no, que no.

¿Cuándo se le ocurrirá a algún castellanoparlante hacer un NaNoWriMo a la española, o sea, un MeNoEsNa (mes de noviembre de la escritura nacional)? ¿Cuándo una de esas fantásticas páginas que "regalan" los del NaNo en castellano, para que gente que de hecho habla tu idioma pueda leer lo que estás escribiendo y darte su opinión? Lanzo la petición para el/la que se anime, que necesitamos un poco de creatividad en cristiano en la red. No todos los bestsellers van a estar escritos en inglés, digo yo. Lo único que, conociéndonos, igual un NaNo a la española bajaba el límite a 20 000, o proponía botellón para celebrar llegar a la meta... Peligrosillo, madre.

(¿Y si me marco yo mis propias bases y me conformo con diez mil palabras este mes y un principio bien pulidito para echarme yo misma unas risas en momentos de bajón? No sé, no sé... Qué coño. ¿Qué mejor cosa que hacer un sábado por la tarde con un frío que pela en la calle? A escribir se ha dicho.)