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Inglés británico frente a inglés americano: rubber or eraser?

Si lo de los acentos en castellano (y en español apaga y vámonos) es un mundo y encontrar un modelo estándar que enseñar suele ser un poco pesadilla, ya no te digo nada en inglés, que tiene tantos acentos como hablantes, o al menos eso me parece a mí últimamente. Están los dos más conocidos, el inglés británico y el americano, pero es que dentro de estos hay una gama muy amplia, porque no es lo mismo hablar el inglés de Londres que el de Manchester, o el de Nueva York y el de Austin. Si ya nos metemos con las antiguas colonias inglesas, podemos hablar de las variantes asiáticas en India y Pakistán o el precioso acento australiano o neozelandés, que a mí me encanta y me hace mucha gracia (no sé por qué; no conozco a ningún humorista australiano, pero su acento me suena a chiste).

Quien dice acento, por supuesto, dice también léxico. Tras mi paso por Estados Unidos, donde trabajé siete años, me traje a Vitoria un acento que se parecía más al de Bush que al de la reina inglesa y un bagaje idiomático que poco tenía que ver con los libros que me habían hecho leer en la academia de inglés. Ya no decía biscuit, sino cookie; ya no eran chips, sino French fries, o fries a secas; nunca me subía en el lift, sino en el elevator, y el metro dejó de ser tube para convertirse en subway. Pero claro, ahora estaba en Europa, y el modelo a seguir de los libros y de todo el material disponible es el británico, que me parece un acento mucho más bonito y mucho más difícil de adquirir, así que hice lo posible por moldear mi forma de hablar, empecé a pronunciar de nuevo el sonido "t" intervocálico y recordé que hay que decir "Have you got a pen?" en lugar de "Do you have a pen?", que era lo que a mí me salía. Ahora mismo, mi acento es tal amalgama de sonidos y vocales raras que no tengo muy claro que alguien pudiera ubicarme en el mapa. Vasca, supongo. Ante la duda, siempre vasca.

Esta semana, en sexto, estamos viendo la ropa otra vez (hay temas que se repiten hasta la saciedad, y lo peor es que mis alumnos y alumnas no recuerdan ni una sola palabra de lo que han dado TODOS LOS AÑOS), y una de las prendas que se tienen que aprender es trousers. No me preguntéis por qué, pero esta es una palabra que no me gusta nada y que nunca utilizo, aun sabiendo que es típicamente British y que su equivalente americano, pants, se refiere a la ropa interior en inglés británico. Como me conozco y sé que se me suele escapar, les expliqué que, si alguna vez me oían decir pants, debían saber que quería decir trousers, que para mí eran intercambiables. Una niña de padres nigerianos que pasó sus primeros años de vida en Inglaterra se echó entonces a reír, y entre las dos les explicamos la diferencia de significado. La clase pidió más ejemplos, y a mí se me ocurrió contarles la anécdota que me contaron a mí nada más llegar a California y con la que me ahorré más de un disgusto.

--¿Cómo se dice "goma de borrar" en inglés?
--Rubber --contesta un crío (al resto le costó, ¡ay!).
--Bueno, pues en inglés americano es eraser, porque rubber es condón. Así que nunca se os ocurra pedir a alguien la goma de borrar en Estados Unidos, por si acaso.

En tres años que lleva esta clase conmigo, sé de buena tinta que un par de niños no han aprendido absolutamente nada, ni una sola palabra. Pero fíjate tú que eso sí se lo aprendieron, y se pasaron lo que quedaba de hora (la hora más larga de mi vida) preguntándose los unos a los otros "Have you got a rubber?" en lugar de hacer lo que les había mandado. Capeé el temporal con un número limitado de gritos y de "vale yas" y según salían de clase les dije, como pensando en voz alta:

--Veamos, ¿qué os he enseñado hoy? A pedir condones en inglés. Sí señor, una hora muy bien aprovechada.

Todos y todas me dieron la razón. A ver qué les enseño la semana que viene que vayan a recordar igual de bien.

Las mejores series para ver en versión original

Soy de esas personas que siempre procura ver las series y las películas en versión original. No soporto los doblajes, por mucho que digan que están muy bien hechos y que España es el país de Europa donde mejor se dobla. No me gusta que las palabras no coincidan con los gestos de los labios; creo que se pierde un montón de información cuando se dobla, por no decir que nos perdemos una buena parte de la actuación del actor/actriz; no me es verosímil que gente que vive, por ejemplo, en Nueva York, hable castellano; y, si conozco la voz original del actor o actriz, ningún doblaje podrá igualarla. Aparte de todo esto, ver la televisión en inglés es una de las mejores maneras que conozco para no perder oído, que bastante estoy perdiendo ya desde que volví de Estados Unidos. Me mantiene alerta, me recuerda expresiones y he aprendido más de una que no conocía.

Por supuesto, ver la tele en versión original requiere cierto nivel de inglés, pero no tanto como algunos piensan. Hoy en día, con la TDT, las teles inteligentes, los paquetes de serie, etc., es más fácil que nunca poder cambiar el sonido a versión original, y de verdad os digo que la mejora en la comprensión se multiplica por mil si lo coges por costumbre. No digo que os lancéis sin paracaídas. Cualquier serie no vale para empezar a ver la tele sin la muleta que supone el doblaje, y tampoco os digo que lo veáis sin subtítulos. No hay nada malo en usar subtítulos, siempre que puedas comprender algo de lo que están diciendo en la pantalla, lo suficiente para no perderte. Si dependes exclusivamente de los subtítulos, no vas a aprender el idioma. Algunas series son más fáciles de comprender que otras, y aquí va una pequeña lista que espero que os sirva de ayuda a la hora de elegirlas.


  • Una de mis series favoritas, por la trama y por el idioma, es Perdidos (Lost). Ya sé que esta serie es una cuestión de amor u odio, no hay término medio, pero si consigues engancharte (o ya lo estuviste), es una serie genial para ver en inglés. Hablan muy claro, vocalizan muy bien (menos Sawyer cuando murmura, a quien no entiendo nada) y tiene un montón de acentos que te ayudarán a ver cuál entiendes mejor (yo sigo diciendo que el americano es mucho más fácil que el británico; en esta serie tienes los dos, más australiano, más uno que se hace pasar por iraquí aunque el actor es británico). Cuando vocaliza y pronuncia bien, Sawyer tiene un lenguaje muy colorido, lleno de frases hechas típicamente americanas, y los diálogos más divertidos de toda la serie. No te agobies si no pillas el humor al principio, es lo más difícil de conseguir en un idioma nuevo. 

  • En general, las sitcom (comedias de situación que duran más o menos media hora) son más fáciles de entender que las series más largas. Una de ellas es The Big Bang Theory, que, de nuevo, es para gustos, pero también pronuncian muy bien y es fácil de seguir. Y, al ser más corta, el esfuerzo será menor. 

  • Mom es otra serie donde pronuncian bien y vocalizan mucho. El objetivo es hacer reír, y si no te entienden poca leche vas a conseguir. Dejé de seguirla porque me perdí varios capítulos y me daba pereza volver a encontrar mi sitio, pero la verdad es que es muy entretenida y tiene situaciones muy divertidas que se entienden bien. No te hace falta tener mucho conocimiento de la cultura americana para entenderla. 

  • Community, sin embargo, es una serie para la que quizás sí necesites saber algo más sobre la cultura americana. Es una serie algo más difícil que las anteriores a nivel de lenguaje, pero otra que se entiende bien. De nuevo, para gustos, es muy ridícula a veces y un poco surrealista, pero entretenida. 
De las series que he visto últimamente, solo recomiendo estas porque creo que son adecuadas para alguien con un nivel intermedio de inglés. Anatomía de Grey es muy entretenida, pero a mí me cuesta seguirla a veces, lo mismo que The West Wing, o los mismísimos Will and Grace, que hablan tan rápido que ni con subtítulos. ¿Alguien ha visto alguna de las que menciono? ¿Estáis de acuerdo? Ante todo, aseguraos de que os gusta lo que estáis viendo, porque por mucho que os diga que la serie es buenísima para aprender idiomas, como no os guste vais dados (y dadas). 

Anglicismos o de cómo no entenderse cuando hablamos en inglés.


Hablaba un día con unas amigas de cosas de chicas, ya sabéis, cómo cambiar una rueda del coche, dónde guardar la llave inglesa para que el marido no la encuentre y la use de martillo, esas cosas, y en una de estas empezamos a comparar reproductores de MP3 y a comentar dudas informáticas sobre los programas que usábamos para pasar los archivos. Una de ellas me preguntó algo sobre un programa que yo no conocía.

 -Yo es que uso iTunes -le dije, pronunciándolo /aitiuns/.

 -¿Lo qué? -dijo ella.

 -iTunes, ya sabes, lo de los Mac, lo de Apple -pronunciado /apol/, por supuesto.

 -¡Ah, el Itunes, lo de los Ápel! Joder, tía, es que con esa pronunsieision cualquiera te entiende... 

Vale. Captado.

Unas semanas más tarde, conversación similar en el trabajo. Escarmentada, y para ahorrarme malentendidos, le hablé a mi compañera del Itunes (/itunes/), y uno me soltó una carcajada.

 -¡Joder con la profa de inglés, vaya acento! Será iTunes, ¿no?

 Bien. Vale. Bueno.

La última ha sido hace poco, cuando el foniatra que nos da el curso para proteger la voz nos recomendó que compráramos un "Respirator" para hacer vahos, palabro que él pronunció como el anuncio de "Rastreator". Yo, obediente, fui a la farmacia y pedí un Respirator (/respireitor/).

 -¿Un qué?

 Suspiro.

 -Un cacharro de esos de plástico para hacer vahos de manzanilla.

 -Ah, sí, el Respirator -contesta el farmacéutico, poniendo mucha énfasis en la pronunciación del cacharro como /respirator/.

Cogí el chisme y salí de allí pensando en que tenía la forma perfecta para metérsela por el /ashoul/.

CLIL, o cómo perder tres días y setenta y cinco euros

Hoy he terminado un curso de verano de la UPV. Tras tres días de levantarme a las cinco y media de la mañana y soportar una Donosti lluviosa y mucho más fría que Vitoria (sí, hacía más frío que aquí, os lo juro), me vuelvo con la sensación de que no he oído nada que no supiera antes. Y que los hay con una cara muy dura.
Para el que no lo sepa, CLIL son las siglas de Content and Language Integrated Learning, un término que ahora está muy de moda en las escuelas de media Europa y que básicamente trata de enseñar contenidos en una lengua distinta de la materna. Yo andaba con la mosca detrás de la oreja, convencida de que el acrónimo era una bonita manera de nombrar lo que yo conozco desde los dos años por haber aprendido euskera con lo que antes llamábamos "método de inmersión", pero, como está en boca de todo el mundo, me apunté en cuanto lo vi ofertado. Ilusa de mí, pensé que me iban a aclarar de una vez por todas esas dudas que me afectan desde que empezaron con esto del trilingüismo en Euskadi: cómo favorecer al inglés sin perjudicar al euskera; cómo encontrar un término medio entre objetivos lingüísticos y de contenido; cómo llegar a todos los niños, incluso a esos que acaban de llegar a la comunidad y no hablan ninguno de los dos idiomas oficiales; cómo hacer que los chavales hablen en inglés cuando están en grupos; cómo lidiar con los errores lingüísticos cuando lo que buscas es corrección en el contenido... Y un largo etcétera que no viene al caso, porque todas han tenido el mismo resultado: me he quedado igual que he entrado. Ni una sola respuesta.
Y es que el principal problema estaba en quién daba el curso: una asociación de ikastolas privadas, con lo que ello supone de selección del alumnado. La primera selección, porque ir a una ikastola en lugar de a un colegio donde solo se estudia en castellano ya demuestra un nivel socio cultural medio-alto, o al menos una especial sensibilidad hacia el aprendizaje de lenguas. La segunda, huelga decirlo, va implícita en el concepto de "privadas". Todo lo que nos han dicho estos tres días se invalida absolutamente cuando una piensa en una escuela llena de extranjeros con un nivel socio económico y cultural bajo. No vale de nada hablar de trilingüismo cuando un niño o una niña entran en quinto de primaria sin saber ninguno de los tres idiomas. Es ridículo. Solo con eso, el resto ya pierde sentido. Todas las dudas que tenía antes siguen siendo las mismas.
Pero no me rindo. Creo en el trilingüismo. Creo que se puede hacer bien. Creo que tiene que haber una fórmula ahí fuera con la que nuestros alumnos y alumnas sean capaces de mantener su lengua materna, aprender una lengua minoritaria y milenaria y moverse con soltura en la Europa del inglés. Pero creo que, si buscamos una fórmula que funcione por igual para todos los niños y niñas y para todas las escuelas y regiones, vamos de culo. No se puede tratar igual a una ikastola de Bermeo y a un colegio de modelo A de Vitoria. Maneras hay, estoy convencida. Pero todavía no las hemos encontrado. Será cuestión de seguir buscando.