Mostrando entradas con la etiqueta música. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta música. Mostrar todas las entradas

Canciones de ayer y de hoy: Rick Astley vs Justin Bieber

 



Si de canciones poperas machaconas vamos a hablar, qué mejores exponentes que estos dos solistas que os traigo hoy. Tanto uno como otro son productos de su tiempo, enlatados y preparados para el consumo masivo. Uno es británico, el otro canadiense; uno ya tendrá edad para ser abuelo, el otro podría ser hijo mío. Aún así, para mí la mayor diferencia entre ellos es física, y no me refiero al físico de los cantantes, sino a mi propia reacción física cuando oigo a uno u otro o, peor, los veo: con uno sonrío y me acuerdo de otros tiempos; el otro me da, literalmente, dolor de estómago y deseos de suicidarme cortándome las venas con un folio. 
Rick Astley fue el terror de las nenas allá por los ochenta, y lo de éste fue sin disimulo ninguno. El chico era monín (para ser británico, vamos) y tenía ese toquecito de chico bueno que no ha roto un plato en su vida, con sonrisilla tímida y mirada de buena persona que venía de perlas para hacerle canciones sobre el guaperas que siempre se queda con la chica más normalita de la fiesta y te canta que eres la más guapa del mundo mundial. Era un producto de masas, a un hombre que estaba ahí porque gustaba, y lo de menos era su voz, aunque no me negaréis que el chico, lo que se dice voz, tenía un rato. Recuerdo una tarde que tenía puesta una balada suya y mi padre asomó la cabeza en mi habitación para preguntarme quién era el negro ese que cantaba tan bien; acto seguido pusieron la de “Never gonna give you up” y mi padre salió por patas, pero en fin, qué sabría él de música. 
Si analizar las letras de los NKOTB podía producir un aneurisma, analizar las del pobre Rick también da un poco de miedito, pero vamos a intentarlo. Su canción más famosa, gracias a una marca de dentífrico, fue la que menciono arriba, también conocida como “la canción de closeúp” en mis círculos más cercanos. Decía algo así (atención al pedazo de baile que se marca en el vídeo): 



No somos extraños al amor,
Tú te sabes las normas y yo también.
Estoy pensando en un compromiso completo,
No conseguirías esto de ningún otro tío.
Solo quiero decirte cómo me siento,
Tengo que hacerte entender.  

Nunca voy a renunciar a ti, nunca voy a defraudarte,
Nunca voy a corretear y abandonarte.
Nunca voy a hacerte llorar, nunca voy a decirte adiós,
Nunca voy a decirte una mentira y herirte.


O sea, chico guapetón que encima es un cielo, tiene sentimientos y, atención, ¡quiere un compromiso! ¡Contigo! ¡Y promete no herirte! Tu madre estaría muy orgullosa si te liaras con un chico como éste, y tú más. 
Mi canción favorita del bueno de Ricky, sin embargo, no es suya (bueno, técnicamente ninguna es suya, porque él solo las cantaba), sino la versión de un clásico que en su voz me parece una pasada y que muestra realmente lo que valía este chico. De nuevo, letra melosona que dice que cuando se enamore lo hará para siempre, y por supuesto se enamorará de ti. Pero a quién le importa, con lo bonita que es. 




El equivalente actual del buen hombre este es, para desgracia del mundo occidental y resto de la galaxia, Justin Bieber. Rick podía gustarte o no, pero no creo que fuera del tipo de cantante que producía rechazo físico. Seguro que más de un novio se rió de su chica porque le gustaba Rick Astley, o que más de una madre o padre le dijo a la hija que dejara de poner la cinta vuelta y vuelta, pero nada más. La prueba de que este hombre nunca ha caído mal es la moda del “rickroll” que se ha dado últimamente en internet, en la que te mandan un enlace supuestamente para algo chulo y terminas en Youtube viendo un vídeo de Ricky. Los comentarios de los vídeos son salados, “vaya, me han engañado, ja, ja, ja, qué recuerdos”, pero me imagino qué pasaría si lo hicieran con el Bieber. Yo, de entrada, los denuncio por violencia psicológica. No es coña. 
El jovencito es el mismo producto que era Rick Astley, pero multiplicado por mil. Éste quiere tener cara de malote, pero no puede porque para ser malote tienes que ser capaz de producir vello facial y el prepúber este aún no puede. Eso sí, sus letras (creo) son del pelo del anterior, mucho nena, nena, nena, nena, te querré siempre, eres el amor de mi vida, y mucho gallo y mucho wooooooooooo, que un día van a llegar los bomberos pensando que es una alarma anti incendios, vaya. 
No conozco ninguna canción de este hombre (por llamarlo de alguna manera), así que traduzco la única que he oído alguna vez en la radio; que sepáis que lo hago con tapones en los oídos y tratando de pensar en unicornios y cosas bonitas por no verle  la cara a este tío. Ay, creo que estoy perdiendo años de vida… 




Oh woooah, oh woooooah, oh wooooah, oh.
Sabes que me quieres, sé que te importo,
Grita cuando quieras y yo estaré allí.
Eres mi amor, eres mi corazón
Y nunca, nunca, nunca estaremos separados.
¿Somos pareja? Chica, deja de jugar,
Somos solo amigos, qué estás diciendo.
Dime que hay otro, mírame a los ojos, 
Mi primer amor me rompió el corazón por primera vez
Y yo estaba en plan, 

[Chorus]
Baby, baby, baby oooooh,
en plan, baby, baby, baby noooooooo,
en plan, baby, baby, baby, ooooh.
Creí que siempre serías mía.


   Claro, la mala es ella, porque él es un cielote. Su primer amor le ha roto el corazón por primera vez. Fíjate. Si llega a rompérselo por segunda, supongo que lo suyo sería vicio. O no. 

(Tengo el folio sobre las muñecas. Estoy a punto de cometer una barbaridad. Llamadlo enajenación mental transitoria.)

Puntuación

La duda ofende. Por favor.  

Contra la violencia de género


A punto he estado de no escribir esta entrada. Me resulta chocante que se reserve un día para luchar contra la violencia de género, porque, por desgracia, debería ser una lucha continua de la que no nos olvidáramos nunca. No sé cuántas mujeres han muerto ya este año a mano de sus parejas, no controlo la estadística, pero sé que son más cada año, o las mismas, nunca menos. Y la culpa es de todos y todas. El único que va a la cárcel es el asesino, por supuesto, pero todos y todas somos responsables de lo que pasa en nuestra sociedad. Porque esos asesinos en su día fueron niños, y en su día aprendieron que a las mujeres se las puede maltratar, y que es lícito tratar a una persona como a una esclava, y que si no es suya no es de nadie. Todos y todas somos responsables de educar a esos niños. Algo estamos haciendo mal.

Estos días he escuchado mucho una canción de Tracy Chapman que siempre consigue ponerme los pelos de punta. Entre su voz, la ausencia de música y esa frialdad con la que cuenta la historia, creo que es uno de los mejores himnos contra la violencia de género que se ha escrito nunca. Lo triste, lo tristísimo, es que la canción es del ochenta y ocho, y por desgracia sigue estando tan vigente como entonces. Os dejo también la letra. Ejercicio de listening maravilloso que haré cuando tenga alumnos más mayores.




Last night I heard the screaming
Loud voices behind the wall
Another sleepless night for me
It won't do no good to call
The police
Always come late
If they come at all

Last night I heard the screaming
Loud voices behind the wall
Another sleepless night for me
It won't do no good to call
The police
Always come late
If they come at all

And when they arrive
They say they can't interfere
With domestic affairs
Between a man and his wife
And as they walk out the door
The tears well up in her eyes

Last night I heard the screaming
Then a silence that chilled my soul
Prayed that I was dreaming
When I saw the ambulance in the road

And the policeman said
"I'm here to keep the peace.
Will the crowd disperse?
I think we all could use some sleep."

Last night I heard the screaming
Loud voices behind the wall
Another sleepless night for me
It won't do no good to call
The police
Always come late
If they come at all

Joni Mitchell

No soy melómana. No soy una gran experta en música. Así como en literatura tengo una ligera idea de qué es bueno y qué no (aunque vaya usted a saber, porque esto es muy subjetivo), en la música me dejo guiar más por el instinto que por la cabeza, y más por mi estado de ánimo que por lo que dicen los críticos. Durante cinco años tuve la suerte de compartir piso con una persona que sí sabía de música, y, aunque en aquel momento yo me agarraba a lo que sonaba en la radio y defendía la "comercialidad", parece ser que algo se me pegó, porque hoy en día no puedo con la música que suena en Los 40 o cualquier otra emisora de esa índole de las que tanto abundan. Esta semana me ha dado por Nick Drake. No sé si eso es bueno o malo.

Relaciono las canciones con momentos y estados de ánimo. Me gustan las letras en inglés, y me gusta descubrir el significado de esas letras. A veces pillo solo una frase que destaca y pongo atención al resto; otras veces me arrepiento de haberle buscado significado, porque ya no puedo disfrutar de la melodía si sé que lo que dice son chorradas. Hoy me ha pasado lo primero con Joni Mitchell. "Both Sides, Now" lleva en mi ipod años, más o menos desde que Emma Thompson me hizo llorar porque el capullo de Alan Rickman (¡ay!) planeaba ponerle los cuernos en "Love Actually". Siempre me han gustado la melodía y la voz de esta mujer a la que no conocía antes de ver la película, pero hoy además he buscado la letra. Y se me han puesto los pelos como escarpias cuando me he encontrado con el sentido de la vida -o la falta de él- resumido en una canción de cinco minutos. Igual soy muy simple. Igual estoy hoy especialmente sensible, o igual la canción es genial. De cualquier manera, ahí os la dejo, con la letra debajo. Siento no traducirla. Hay cosas que se entienden en cualquier idioma.




Bows and flows of angel hair and ice cream castles in the air
And feather canyons everywhere, I've looked at clouds that way.
But now they only block the sun, they rain and snow on everyone.
So many things I would have done but clouds got in my way.

I've looked at clouds from both sides now,
From up and down, and still somehow
It's cloud illusions I recall.
I really don't know clouds at all.

Moons and Junes and Ferris wheels, the dizzy dancing way that you feel
As every fairy tale comes real; I've looked at love that way.
But now it's just another show, and you leave 'em laughing when you go
And if you care, don't let them know, don't give yourself away.

I've looked at love from both sides now,
From give and take, and still somehow
It's love's illusions that I recall.
I really don't know love at all.
I really don't know love at all.

Tears and fears and feeling proud to say "I love you" right out loud,
Dreams and schemes and circus crowds, I've looked at life that way.
But now old friends are acting strange, and they shake their heads,
and they tell me that I've changed.
Something's lost but something's gained in living every day.

I've looked at life from both sides now,
From win and lose, and still somehow
It's life's illusions I recall.
I really don't know life at all.

Última obsesión

Y como el verano es muy largo y da para investigar muchas cosas y recordar viejos éxitos, ahora me ha dado por un grupo que no por conocido me gusta menos. Hace años que me compré los grandes éxitos de los Barenaked Ladies, pero es ahora, cuando el mundo alrededor parece un poco más oscuro, cuando aprecio el humor de sus letras y la alegría de sus canciones. Para muestra, un par de botones:



Reto a cualquiera a que trate de cantar esta canción sin leer la letra.



Un regalo para los oídos.



Simple divertimento.

¡Y a disfrutar!

Irelande douze pointe

Debo estar fatal de lo mío, porque a mí me gusta esta canción. Tiene marcha, tiene ritmo, tiene gracia y el pavo lo hace mucho mejor que más de un cantamañanas "serio" de los que llevan al festival. Pena que no se haya clasificado; para mí que hubiera ganado.

Musiquita para el finde

Acabo de encontrar esta joya (gracias, Mujer Tirita), y ahí os la dejo para que empecéis el finde con buen pie.



Y esta, para pensar.

A beautiful world

Me encanta esta canción. La escucho cuatro o cinco veces al día, y sé que voy a acabar cogiéndole manía de tanto escucharla, pero no puedo evitarlo. Me hace sentir, lo que para mí no es tan corriente con la música.
Cuando la oí por primera vez, me quedé con el título y el estribillo, y el ritmo de guitarra que caracteriza al cantante; me pareció una canción alegre, me levantaba el ánimo y me resultaba ideal para el paseíto de la mañana. Pero luego empecé a escuchar la letra y me di cuenta de que la canción tenía un toque melancólico y resignado que no se escucha la primera vez. Habla de una felicidad tranquila, quizás algo superficial, en la que siempre hay un vacío que no se sabe con qué llenar. "Quizás sea eso a todo lo que podamos aspirar". He llegado al punto de sentir un nudo en la garganta cada vez que escucho ciertas partes.
Y me ha inspirado una película. Sí, una película, y tengo hasta los actores en la cabeza, y ésta sería la canción ideal para el trágico final de una tragedia tan épica como posible. Llevo una semana dándole vueltas a la idea y creo que, por qué no, me voy a poner a escribirla (ya que la UNED no tiene a bien mandarme los libros y no me puedo poner a estudiar).
Disfrutad de la música. Escuchad la letra.