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Contra la violencia de género


A punto he estado de no escribir esta entrada. Me resulta chocante que se reserve un día para luchar contra la violencia de género, porque, por desgracia, debería ser una lucha continua de la que no nos olvidáramos nunca. No sé cuántas mujeres han muerto ya este año a mano de sus parejas, no controlo la estadística, pero sé que son más cada año, o las mismas, nunca menos. Y la culpa es de todos y todas. El único que va a la cárcel es el asesino, por supuesto, pero todos y todas somos responsables de lo que pasa en nuestra sociedad. Porque esos asesinos en su día fueron niños, y en su día aprendieron que a las mujeres se las puede maltratar, y que es lícito tratar a una persona como a una esclava, y que si no es suya no es de nadie. Todos y todas somos responsables de educar a esos niños. Algo estamos haciendo mal.

Estos días he escuchado mucho una canción de Tracy Chapman que siempre consigue ponerme los pelos de punta. Entre su voz, la ausencia de música y esa frialdad con la que cuenta la historia, creo que es uno de los mejores himnos contra la violencia de género que se ha escrito nunca. Lo triste, lo tristísimo, es que la canción es del ochenta y ocho, y por desgracia sigue estando tan vigente como entonces. Os dejo también la letra. Ejercicio de listening maravilloso que haré cuando tenga alumnos más mayores.




Last night I heard the screaming
Loud voices behind the wall
Another sleepless night for me
It won't do no good to call
The police
Always come late
If they come at all

Last night I heard the screaming
Loud voices behind the wall
Another sleepless night for me
It won't do no good to call
The police
Always come late
If they come at all

And when they arrive
They say they can't interfere
With domestic affairs
Between a man and his wife
And as they walk out the door
The tears well up in her eyes

Last night I heard the screaming
Then a silence that chilled my soul
Prayed that I was dreaming
When I saw the ambulance in the road

And the policeman said
"I'm here to keep the peace.
Will the crowd disperse?
I think we all could use some sleep."

Last night I heard the screaming
Loud voices behind the wall
Another sleepless night for me
It won't do no good to call
The police
Always come late
If they come at all

Violencia de género

Leo en un blog de una escritora estadounidense (leo a tantas que ya no sé quién es quién) un post pidiendo ayuda para las mujeres maltratadas de su país. Empieza bien, contando el caso de una mujer australiana que por fin ha denunciado a su padre después de tener tres hijos con él; alguien la animó a que lo hiciera y la gente (mujeres, curiosamente) la acusa de metomentodo. Que tenía que haber dejado las cosas como estaban. Que ya había pasado mucho tiempo y no hacía falta remover la mierda. Que total para qué, no merece la pena. La autora del blog da las gracias a la metomentodo. Yo también.

Pero luego a la autora le da por ofrecer una serie de curiosas estadísticas. No el hecho de que, en el mundo, una mujer es maltratada cada quince segundos. Eso no me parece curioso, me parece escalofriante. Lo que apunta la autora es una lista de los gastos que la violencia doméstica y las agresiones sexuales acarrean a la sociedad americana, los billones de dólares que se pierden o se dejan de ganar porque las víctimas no pueden ir a trabajar o necesitan atención médica, los días laborables perdidos. Menciona la crisis, el hecho de que cada vez más hombres violentos van a golpear a sus mujeres por el estrés laboral, por la situación económica adversa. Sólo una estadounidense puede pensar en dinero cuando habla de violencia contra las mujeres, pienso, pero luego me doy cuenta de que la mayoría de sus lectoras son, probablemente, estadounidenses también, y que la única manera de llegar a estas personas es mentándoles el poderoso dólar. Me parece triste, pero no puedo dejar de admitir que es efectivo.

Para terminar el post, la autora da una serie de opciones de voluntariado y acciones varias que uno puede llevar a cabo para ayudar a estas mujeres. Me dan unas ganas terribles de buscar el refugio de mujeres más cercano y hacer algo, pero sé que se me va a pasar enseguida, que en cuanto mi cabeza se asiente un poco y deje de pensar en el que me falta se me quitarán las ganas. Aunque ahora mismo siento que debería hacer algo porque odio sentarme y limitarme a pensar. Valiente feminista estoy yo hecha, querer ayudar al prójimo sólo para beneficio propio.

Si a alguien le interesa leer el post en su versión original, id a http://www.murderati.com/blog/2009/9/20/i-dont-care-what-you-do-do-something.html, y aprovechad para leer el contenido anterior si es que os gusta la novela de misterio.