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Se acaba 2016, ¡por fin!


El fin de año se acerca, y creo que no soy la única en pensar que menos mal. No puedo decir que en lo personal haya sido un mal año (tampoco bueno, simplemente "aceptable", "normal", "uno más"), pero en lo que a noticias internacionales se refiere ha sido horrendo. Era el año en el que teníamos que celebrar a la primera presidenta de los Estados Unidos, y en lugar de eso hemos visto cómo ganaba Trump (he empezado a poner adjetivos en lugar de su nombre y me he asustado de mí misma, así que vamos a dejarlo en Trump a secas). Nuestra querida Europa, que siempre ha alardeado de mente y puertas abiertas, cierra fronteras en los morros de la gente que huye de la guerra y se cruza de brazos ante el mayor holocausto de las últimas décadas. Reino Unido decide independizarse de Europa, la extrema derecha sube posiciones, decenas de mujeres siguen siendo asesinadas a manos de sus parejas en España (pero esto no es nuevo, y total son mujeres, si fueran futbolistas estaríamos en la calle con bates de béisbol), y en febrero se murió Alan Rickman. Que sí, que entre todo lo que he dicho esto es lo de menos, pero el año ya apuntaba maneras y no ha decepcionado.

¿Será mejor 2017? No lo sé. La verdad, lo dudo, porque hay tantos frentes abiertos ahora mismo que solo un milagro puede salvar el año. Me conformo con que sea el año en el que se acabe la guerra en Siria; si Trump tuviera, digamos, un pequeño problema de salud o una denuncia que le impidiera ser presidente, 2017 sería recordado como el mejor año de la década, como mínimo.

Yo, que soy de naturaleza optimista, he decidido que no me voy a dejar llevar por las malas noticias. Me concentro en que 2016 fue el año en que publiqué mi primera novela, con lo que cumplí uno de mis sueños más antiguos. Estos días de fiesta he empezado a hacer mi lista de buenos propósitos, y por primera vez en mi vida solo he apuntado dos:

  • Ser mejor. 
  • Estar mejor. 
Y ya. No pido más. Objetivos humildes son, aunque no sencillos, por más que sean escuetos. Nada de listas interminables, nada de promesas que no voy a cumplir. Evaluación continua, como en el cole, pasito a paso hasta el objetivo final. Ya os contaré. 

Pero os lo contaré en otro lugar, porque mucho me temo que esta es la última entrada de este blog, o mejor dicho la penúltima. No me voy, solo me mudo; mudo de dirección en todos los sentidos, tanto física (todo lo físico que puede ser una dirección de internet) como temática. Seguiré al pie del cañón, pero de otra manera, una que me ayude a cumplir los objetivos de este año. Pasaré a anunciar dónde podréis encontrarme, y hasta entonces os deseo todo lo mejor. Espero que 2017 sea mejor que el año que nos deja, algo que, la verdad, no tiene difícil. Nos veremos en el nuevo año con más fuerza que nunca. 

ZORIONAK ETA URTE BERRI ON!!



De propósitos de Año Nuevo o cómo todos los años se repite la misma historia

Ha empezado 2016, año par, año bisiesto. Yo lo he empezado fuera, porque hace unos años decidí que iba a pasar la Nochevieja fuera de casa y es una tradición que cumplo a rajatabla. He estado en Alemania, a cien metros de la estación esa que iban a volar en Nochevieja y donde al final no pasó nada, y me he acordado de que la que iba a ser mi compañera de viaje se echó atrás en el último momento por miedo a posibles atentados. No sé si será porque soy vasca y vivir aquí en los ochenta me ha curado de espanto, porque soy una incauta o porque soy muy pava, pero a lo último a lo que tengo miedo es a morir en un atentado. Desde luego, no voy a dejar de viajar por eso.

He estado en Alemania, digo, y me he traído un souvenir un poco extraño, uno que no compré, en forma de virus estomacal que me ha tenido en casa dos días extras y ha alargado mis vacaciones hasta el once, con lo que si los maestros ya vivimos bien, los maestros enfermos ya lo flipas. He paseado por Baviera y el Tirol, he visto de cerca la estación de los saltos de esquí esos que nos ponen todos los años en Año Nuevo (pero sin ponerme los esquíes, ¿eh?, que una vive sin miedo pero no está loca del todo), y he comprobado que los alemanes tienen una manía infinita a los españoles o cualquiera que hable en castellano. Creo que no me habían tratado tan mal en los restaurantes en la vida, y eso que dejábamos propina y pedíamos en inglés. Me pregunto qué moto les habrán vendido en las noticias, en los periódicos, etc. sobre los inmigrantes que buscan trabajo de ingenieros en Alemania y luego terminan de barrenderos. Supongo que tendrán tan mala imagen de nosotros como nosotros de ellos.

No quita para que me lo haya pasado en grande y haya vuelto con ganas de coger al toro por los cuernos, o a los niños y niñas por el pescuezo, que al final es lo mismo. Lo primero que he hecho ha sido imprimir mi lista de propósitos de Año Nuevo, que no sé por qué escribo una todos los años cuando podría hacerme una copia de años anteriores y me serviría igual (bueno, no exactamente, aunque muchos se repiten). Este año son diez mis buenas intenciones. El número ha sido casual, no lo he buscado, pero me ha hecho gracia que sea tan redondito. He impreso el papelito, por tanto, y lo he colocado en un sitio bien visible, porque este año tengo la intención de hacer algo todos los días encaminado a, por lo menos, uno de los propósitos de la lista. Uno de los objetivos es, cómo no, perder peso. Pero este año, ¡por fin!, no me he apuntado al gimnasio.

Sí, ya he aprendido la lección, después de cientos (si no miles) de euros derrochados en matrículas y mensualidades. He decidido que el ejercicio lo puedo hacer en casa y en la calle. Paseos de diez o quince kilómetros cuando tenga tiempo, vídeos de Youtube de cardio y musculatura entre semana (que es cuando no tengo tiempo). Aunque sea un cuarto de hora de yoga, la intención es hacer algo todos los días que me ayude a ponerme en forma. Hoy ya he empezado. He jurado en arameo, he llamado de todo a la profesora, he soltado unos gritos que han debido asustar a algún vecino, pero he terminado el vídeo de treinta minutos de cardio y abdominales. Se supone que tengo que hacerlo treinta días seguidos, pero yo ya voy buscando excusas. No tengo tiempo, el máster, alemán, vivir... Vamos, igualito que hacía con el gimnasio, sólo que esto es gratis y si lo dejo no me voy a sentir culpable (miento: me voy a sentir culpable, pero no se me resentirá la cartera).

Otro de los propósitos es escribir más en el blog. Ya que la escritura "real" (la de para mí, la de contar historias, la de tejer mundos) la dejé hace mucho tiempo, a ver si por lo menos encuentro una rutina y consigo comunicarme con el mundo un poco más a menudo, que lo tengo muy dejado. Por eso estoy escribiendo hoy, aunque en realidad no tenga mucho que contar más allá de que sigo viva. Dicen que escribir es como comer y rascar, todo es empezar; y como no me pica nada y comer no debería (por lo de perder peso, vaya), he pensado que igual mejor escribo. Para mandar un saludo, más que nada. Y decir que volveré, espero que con más inspiración, a daros la murga todo lo que me dejéis. Si me dejáis.

Y si no, nada. A contar historias, que también apetece.


2015


Empieza el año, y ya empieza mal. Lo que ha pasado en Francia nos ha hecho salir de las festividades y volver a la realidad de la vida de golpe y porrazo, sin medias tintas, como aquel que quita el esparadrapo de la herida de un tirón y sin avisar. Siempre empezamos enero con la esperanza de que el año que empieza vaya a ser mejor que el anterior, pero la vida pronto nos pone en nuestro sitio. Que nosotros y nosotras hayamos puesto una fecha en el calendario para que todo empiece de cero no significa que el Mundo nos vaya a hacer caso. Uno de enero o trece de abril, la vida sigue. Y la vida es muy perra.

Yo he empezado el año optimista. Lo empecé en el extranjero, viendo las doce en una pantalla gigante con la puerta de Brandemburgo de fondo (en la pantalla del pub del hotel, se entiende; hacía demasiado frío y me daba una pereza inmensa aventurarme entre el millón de personas que abarrotaban la puerta). He empezado el año conociendo gente estupenda, haciendo lo que puede que sean amistades nuevas si mantenemos el contacto y la ilusión por conocernos; he empezado con ganas de viajar, de conocer mundo, de ver por fin en vivo esos sitios que solo veo en fotografías y que están en mi interminable lista de "sitios por visitar antes de morir" (porque después iba a ser más difícil). En resumen, he empezado bien el año. Yo. Porque el mundo parece que se ha descarrilado un poco de la vía de la fraternidad y la armonía y nos va a costar volver al camino. Espero que no sea mucho. Espero que sea un caso aislado. Espero que para cuando acabe el mes todos y todas volvamos a ser lo más felices posible en la tranquilidad de nuestra vida común y corriente. Espero.

Feliz año a todos y a todas. Urte berri on.

Quiero tener más.



Al año 2012 que acaba de empezar le pido lo más básico que una mujer de clase media de un país del primer mundo puede pedir: tener más.

Quiero tener más confianza en mí misma.

Quiero tener más valor para hacer y decir todas las cosas que quiero.

Quiero tener más amigos y más tiempo para dedicarles.

Quiero tener más contacto con todas las personas maravillosas que hay en mi vida con las que, por cualquier motivo, no tengo mucho roce.

Quiero tener más ilusión por las pequeñas cosas.

Quiero tener más paciencia con aquellos que se merecen mi paciencia.

Quiero tener más mala leche con aquellos que se merecen mi mala leche.

Quiero tener más energía.

Quiero tener más lectores en este blog.

Dice una canción -que, por cierto, escuché en Noche Vieja tras meses sin oírla- algo así como "este año le pido al cielo la salud del anterior, no necesito dinero, voy sobrao en el... " Bueno, mejor lo dejamos ahí, que el final del verso no viene a cuento.

Feliz año, gente.

Adiós, 2010

Me hace gracia de la gente que habla de años "buenos" y años "malos" así, en general, como quien mira el horóscopo y dice "uy, año del tigre, qué chungo, caca para todos". Digo yo que el 2010 habrá sido malo para aquel a quien le hayan pasado malas cosas y bueno para aquel a quien le hayan pasado cosas buenas (mechones de pelo se me han caído tras tamaña conclusión, no os digo más). Pero, ¿y para los que ni fu ni fa? ¿Eso es bueno o es malo? ¿Cómo comparas los años si no hay cambios entre unos y otros?

Supongo que hay que saber conformarse, pero ahí también hay una gama tan alta que es difícil definir el "buen conformar". Aquellos que en el 2009 se embolsaron varios ciento de miles de millones y este año sólo se han embolsado uno o dos cientos, probablemente no estén conformes. Los ciudadanos de Méjico que han conseguido terminar el año vivos, sin embargo, estarán más contentos que unas pascuas. Hoy en día, el que tenga trabajo se puede estar dando con un canto en los dientes, y si encima acompaña la salud, es que ha sido, no ya un buen año, sino un año cojonudo.

Las malas lenguas dicen que en el 2011 no saldremos de la crisis. A mí me parece un caso de "self-fulfilling profecy", que le dicen los ingleses: como dicen que hay crisis, no te contrato por si acaso, y tú, que no tienes trabajo, no puedes comprar mi producto, entonces yo me arruino; ergo, hay crisis. Yo voto porque todos vivamos como si el mundo fuera a acabarse en el 2012, como dicen los mayas (que los mayas son muy listos, hombre) y hagamos de éste el mejor año de nuestra vida. Tengamos o no trabajo, tengamos o no dinero, debamos lo que le debamos al banco, amemos, pasémoslo bien, riamos, cojámonos de la mano y apaguemos la televisión camino a la "rave" de la lonja de abajo. Basta ya de gilipolleces, que la vida son dos días y ya ha pasado uno entero, y nadie nos puede asegurar que haya un mañana, y [añada aquí el cliché carpe diem que mejor se ajuste a su estado de ánimo], hombre ya. Todos a la calle, a mojarse con el agua de lluvia contaminada, a soltar piropos a los tíos buenos que pasan debajo de la obra llena de obreras en bikini en pleno diciembre. Basta ya, digo, BASTA YA de negatividad y malos rollos y aprovechemos que hoy somos más jóvenes de lo que vamos a ser nunca y que mañana... Mañana es nochevieja y es el último día en el que podrá fumarse en los bares. A dios gracias.

Desvarío.

(Y yo solo pasaba por aquí para desearos un muy feliz año nuevo, con el ferviente convencimiento de que el 2011 va a ser bueno para todos y todas.)

2010

Nunca puedes decir "este año solo puede ser mejor que el anterior", porque la vida es muy puñetera y puede demostrarte lo equivocadísima que estás. No me atrevería a gritar a los cuatro vientos que por fin se ha acabado un año horrible, horrible, horrible y que espero con avidez todo lo bueno que me va a traer el 2010, porque me he vuelto cauta y aquella resolución de "este va a ser el mejor año de mi vida" ha desparecido. No sé si tengo un mejor año en mi vida, todos han tenido sus cosas buenas y malas. Pero el 2009 pasará a la historia como el año de la pesadilla. En el 2009 murió mi padre, y todo lo bueno o regular que pasara el resto de los 364 días ha quedado en el olvido.

Este año lo termino con una migraña y lo empiezo con una gastritis. Si fuera supersticiosa, diría que no es muy buen augurio; como las supersticiones dan mala suerte, he decidido que empiezo el año enferma para quitarlo de mi lista de quehaceres y poder pasar el resto del año fresca cual lechuguita. El gato tiene un ojo rosa que apenas puede abrir, él también empieza el año regular. Los demás, como siempre, más o menos afortunados. Que empiece un año nuevo no significa que tenga que haber muchos cambios. Desgraciadamente. Cambiaría tantas cosas en mi vida... Lo malo es que todas escapan a mi control.

Qué seria me he puesto. Yo solo pasaba por aquí para desearos un feliz 2010, y que todo lo que deseéis se cumpla o al menos no se vaya al garete de forma estrepitosa. Sed todo lo felices que podáis hoy, que el mañana nunca está asegurado. No esperéis al 2011, este año es tan bueno como otro cualquiera. Dicen. Espero.

Pues eso, que feliz año.

Último día del año

Hoy se acaba el año, que ya era hora. Mandamos a la mierda al año que pasará a la historia por ser el último año de Bush y el primero de Obama, por ser el año en que mi padre cayó enfermo, porque murió Paul Newman y porque Raphael lleva 50 años en el escenario. No voy a echar de menos al 2008.

He decidido que este año no tengo propósitos nuevos, que me limitaré a cumplir los viejos que decidí a mitad del 2008, no en Nochevieja. Sólo le pido dos cosas al 2009: salud, porque sin ella cualquier propósito se va al garete (y el pedido se hace extensible a mis seres queridos y a todo el que me lea), y constancia, que es lo que me hace falta para llegar a todos los sitios a los que quiero llegar. Creo que con estos dos elementos me basto y me sobro para cumplir con todo lo que la vida me eche encima, haya o no crisis.

A los demás, sólo os deseo que vuestros sueños se cumplan (no necesariamente este año que entra, sino en el futuro cercano o a medio plazo) y que la salud os acompañe allá donde vayáis. Nos veremos el año que viene con nuevos logros, nuevos fracasos y nuevas alegrías, un poco de todo porque un año da para mucho. Que seáis felices, con o sin gordo de El Niño, y que no desaprovechéis ni el segundo extra que tendrá el último minuto del año.

Propositos para estas vacaciones

Dos semanas, ¡dos!, de asueto me contemplan a partir de mañana (sí, Maripuchi, ya sé que a ti se te llevan los diablos, pero yo las necesito como agua de mayo; tengo la garganta como una zapatilla y hoy casi mato a una docenita o así de niños, ¡y eso que tengo una buena clase!), así que me estoy haciendo una lista poco menos que interminable de cosas que quiero hacer estos días.
La primera: actualizar los links a vuestros blogs. Puedo prometer y prometo que haré todo lo posible para que todos aquellos que sois pero no estáis, estéis. Siempre que me veo en vuestros links me acuerdo, pero, casualmente, siempre es cuando más justa de tiempo ando. A partir del segundo punto, cosas típicas: estudiar, escribir, llevar al gato al veterinario, hacer acopio de suero salino y pastillas antivómito para las resacas... Lo de todos los años, vamos.
(Espero que la próxima entrada sea más sustanciosa, estoy haciendo tiempo para no estudiar).